Luis Buchanan: LA OPCIÓN ANARQUISTA
El amigo Luis Buchanan nos ha hecho llegar un trabajo realizado como parte del cursado de la asignatura "Intervención en lo Social" en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA
El trabajo es publicado sin ninguna modificación, como creemos que corresponde. Pero, como deja planteadas algunas preguntas, nos permitiremos intervenir a manera de diálogo en los comentarios que aparecerán posteriormente. Igualmente, como creemos en el diálogo y en la discusión, alentamos la intervención de otros lectores. lo mismo pedimos para nuestros artículos o comentarios.
Yoni Paradiso
L a o p c i ó n a n a r q u i s t a La educación libertaria a principios de siglo XX en la Argentina
Autor Buchanan, Luis
Materia La Intervención en lo Social
Cátedra Alfredo Carballeda
Supervisor de Ensayo Nicolás Rivas
Fecha de Entrega 28 de junio de 2007
Mural Zapatista
“Que se nos eduque con cariño y fe
y nosotros sabremos corresponder
con nuestra franqueza,
tomando en belleza el duro deber.
Queremos la doctrina de la libertad
que asegure a los niños su libertad,
que enseñe a los hombres a saber vivir,
sin odios, sin amos, sin tanto sufrir.
Por eso invitamos a la humanidad
a transformar este sistema social
en bien de los hombres y de la mujer,
en bien de los niños y todo a la vez”
De un Anónimo maestro libertario
de la Escuela Racionalista “Comuna Libre”
de Venado Tuerto, 1923.[1]
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Introducción
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Este ensayo se ha realizado en el marco de la materia “La intervención en lo Social” donde se dio a elegir con total libertad el tema, siempre que se puedan utilizar conceptos tratados en la bibliografía de la materia.
Yo he elegido, primero, el tema del anarquismo, corriente filosófica y social que creo es desvalorizada en estos tiempos, aunque aporte mucho a la concepción del sujeto con la que trabajan las Instituciones (incluido el Estado). En segundo término, pero constitutivamente, las ideas anarquistas en la educación me parecieron una excelente opción para: adentrarme en un tema poco conocido, para dar cuenta de cómo los principios anarquista fueron alguna vez puestos en práctica y para ver cómo se relacionaban estos con el contexto de época.
Situar el análisis propuesto en la Argentina de principios de siglo XX facilitaría el análisis: 1. por ser un momento de gran movilización popular dentro del anarquismo, 2. por la cantidad de escuelas libertarias de la época, 3. por la posibilidad de comparar con la escuela pública, 4. por el contexto imperante en la época.
Comienzo el ensayo haciendo una brevísima referencia a los principales conceptos libertarios que luego se verán, en el segundo apartado, aplicados a la pedagogía. En el tercer apartado se hace un referencia a cómo era el contexto en la Argentina durantes esa época, enfocando en el estado de la educación. El cuarto apartado revisa las principales experiencias educativas libertarias en el país en esa época y plantea algunos lineamientos del porqué del fracaso de tal empresa.
Finalmente, planteo algunas preguntas finales, nuevos interrogantes abiertos, a los que espero en algún momento volver a acercarme.
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Algunos principios libertarios |
Valga la aclaración: no se piensa con este escrito dejar una visión clara de los principios anarquistas sino, más bien, un tibio -pero apasionado- acercamiento a ellos. Es, en parte, una falta de respeto a tantos años de [destrucción y] construcción resumir estos principios en dos páginas, pero lo creo válido para la ocasión.
¿Cómo comenzar a escribir sobre las prácticas anarquistas en la educación sin antes intentar una definición de este heterogéneo movimiento[2]? Para poder definirlo qué mejor que referirse al significado acuñado por Pedro Kropotkin a pedido de la Enciclopedia Británica allá por 1905.
ANARQUISMO (del griego an-, y arke, contrario a la autoridad), es el nombre que se da a un principio o teoría de la vida y la conducta que concibe una sociedad sin gobierno, en que se obtiene la armonía, no por sometimiento a ley, ni obediencia a autoridad, sino por acuerdos libres establecidos entre los diversos grupos, territoriales y profesionales, libremente constituidos para la producción y el consumo, y para la satisfacción de la infinita variedad de necesidades y aspiraciones de un ser civilizado.[3]
Más allá de las posteriores diversas y variadas definiciones y corrientes el anarquismo se puede resumir en esta definición aporta a grandes rasgos las líneas de pensamiento del ideario anarquista. Fue Proudhon, en 1840, el primero que tomó este término para referirse al estado social de no gobierno. Se busca así destruir la relación que existía para el sentido común entre anarquismo y caos, para otorgarle un sentido y una forma de orden.
Hay ciertos principios en que concuerdan todas y cada una de las corrientes del anarquismo (Mutualistas, Federalistas, Colectivistas, Comunistas, Sindicalistas, Individualistas):
- Aversión al Estado
- Anti-autoritarismo
- Ayuda Mutua
- Autogestión
- Antiteísmo
- Internacionalismo
- Libertad e Igualdad como principales valores
Definir concretamente cada uno de estos términos puede ser tema para libros enteros y se puede recurrir a la bibliografía específica citada, por lo que no me explayaré en ello. Solamente aclarar que, contrariamente a muchas creencias, el anarquismo sí es una corriente propositiva y que se puede definir positivamente.
Acracia era el país utópico con que soñaban los anarquistas, un mundo sin gobierno donde todo se resolviera por acuerdo mutuo, la ayuda mutua, la solidaridad. Los ácratas eran -y son- quienes piensan que lo más sagrado es la libertad, y el poder significa la negación de la libertad,
por ende, de la dignidad.[4]
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AnarquismoyEducación |
¿Se educan a propósito nuestras disposiciones para que seamos creadores, o se nos trata puramente como criaturas cuya naturaleza no admite más que la doma?[5]Max Stirner “La filosofía anarquista entendió la educación como un pilar en la gran tarea regeneradora y fue obsesiva en distinguir al Capital, al Gobierno, a la Iglesia y a la Ignorancia como las cuatro cabezas del monstruo que debían enfrentar, y finalmente suprimir, los suprimidos”[6]. Esta frase de Dora Barrancos indica claramente cuáles son los fines de la educación para el pensamiento anarquista y, en breve, qué la distingue de otros tipos de educación (por ejemplo, la estatal o la religiosa, que nunca enfrentarían al Capital). La educación anarquista critica tanto a la educación estatal (por no permitir un pensamiento crítico que trasforme a la sociedad) como a la religiosa (por arremeter contra el pensamiento científico). Además, a ambas por implementarse de manera jerarquizada. Los anarquistas impulsaban la coeducación, tanto sexual como social; dando a entender la necesidad de que la escuela representa a la sociedad y reconociendo la igualdad entre la mujer y el hombre (en lo que, por lo general, fue vanguardia el anarquismo dentro de los movimientos sociales). Según diferentes autores, las primeras ideas referentes a la pedagogía libertaria surgieron a mediados del siglo XVIII, de la cabeza de William Godwin, influenciado por el iluminismo de ese siglo, la noción de la Razón y el surgimiento de la Ciencia. Godwin argumentaba, entre otras cosas, que la educación debía derivar desde los educandos y que debía ser voluntaria. Miguel Bakunin (uno de los principales teóricos del anarquismo), en la segunda mitad del siglo XIX, criticaba a la escuela burguesa porque mantenía (y reproducía) las relaciones de explotación y además formaba un hombre parcial. Consideraba que para la formación del hombre completo eran necesarias: una naturaleza higiénica, una instrucción racional e integral y un medio social de igualdad. Racional porque es una educación fundamentada en el desarrollo científico de la razón e Integral porque implica tanto el trabajo intelectual como el manual. Este último punto fue uno de los bastiones - y originalidades - de la educación libertaria, ya que consideraba que la escuela pública no preparaba a los hijos de los obreros para el mundo laboral en que se desempeñaban. Paul Robin, maestro y pedagogo libertario de fines de siglo XIX, destacó que la escuela debía ser parte de la comunidad y no una institución aislada. También, haciendo referencia a la autogestión propuesta por los libertarios, consideraba que la educación debía ser llevada a cabo por instituciones libres y autofinanciadas. Francisco Ferrer i Guardia, educador y pedagogo catalán de principios de siglo XX y fundador de la Escuela Moderna de Barcelona, fue uno de los principales referentes de la pedagogía libertaria. Llevó a la práctica una concepción racionalista, donde la ciencia positiva tomaría el lugar de los dogmatismos religiosos, ya que se podía experimentar y corroborar. En la Escuela Moderna se llevan adelantes ideas higienistas como la prevención de enfermedades; además, se implementaron juegos, ejercicios físicos, paseos (a fábricas, espacios verdes, etc.). Se abolieron los exámenes, el sistema de premios y castigos y se buscó estimular a través de rescatar valores como la bondad, la solidaridad y el compañerismo. Hay que destacar que la educación está siempre atravesada por la intervención. Y, como tal, no es ajena la tensión libertad – orden social o emancipadora - disciplinadora, sea la forma de educación estatal, religiosa o alternativa. Claro que sí será diferente la forma de implementación, pero están siempre presentes ambos lados de la moneda. Dentro del anarquismo se ha dado la discusión sobre si lo que se estaba buscando con la creación de Escuelas no era querer imponer dogmas, “hacer anarquistas” y se aclaraba que no se debía utilizar la educación como propaganda, que debía ser neutra y garantizada por un racionalismo científico. Incluso, una de las hipótesis de esta corriente era presentar a los estudiantes todas las posibilidades de ideologías existentes y ver si ellos optaban por el anarquismo, que sea elección propia. Como se ve, no es homogénea la concepción de la educación pero siempre se rescata por sobre todo el racionalismo, y la educación racional no implica la imposición de ninguna doctrina (incluida la anarquista, si así se considerase); esto llevará en Argentina a la independización del sector “racionalista”. Esta oposición se observa en la polémica entre Ricardo Mella, quien creía que al niño se le debían mostrar las diferentes opciones sociales y políticas y dejarlo elegir libremente, y Francisco Ferrer i Guardia que defendía el adoctrinamiento con fines revolucionarios mediante la reflexión. Por lo tanto, el debate se presentaba: formar “cuadros” o formar en racionalismo. Otra de las discusiones internas dentro de la educación libertaria se preguntaba cuál era el mejor momento para llevar adelante su proyecto pedagógico. Aparecía aquí una dicotomía, ¿antes o después de la revolución? Nadie negaba el carácter emancipador de la educación pero, los más influenciados por Bakunin creían imposible formar un hombre completo sin que estén dadas las condiciones de igualdad en su medio social. Mientras el sector “pre-revolucionario” creía indispensable la educación para transformar radicalmente al individuo y, así, a la sociedad Más allá de las diferentes corrientes internas y su uso táctico, en resumen, los fines de la educación para el anarquismo son:* Liberar al individuo* Transformar la sociedadPor lo tanto, concibe la educación como un medio, como emancipadora, como liberadora del “monstruo de cuatro cabezas”, como formadora de libertad.
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La Argentina de 1900 |
Plantearé aquí algunos indicadores que puedan darnos una idea de lo que era la sociedad argentina de principios del siglo XX cuando estos iniciales proyectos de pedagogía libertaria intentaban dar sus primeros pasos, caminar. Enmarcando el momento se da el periodo de formación del Estado Nación argentino por lo que hay un amplio surgimiento de instituciones (que posteriormente seguirían funcionando con sus objetivos iniciales). Como un marco amplio y contenedor podemos ubicar al positivismo como paradigma, como cosmovisión, como forma de ver el mundo. Lo único verdadero era aquello que se podía mirar y corroborar, lo empírico, lo que se podía ver.El 8 de julio de 1884 se aprobó la Ley 1420 de Educación Común, que instauraba una profunda reorganización de la escuela estatal que sería: laica, gratuita y pública. Los principales objetivos de la ley eran alfabetizar y unificar a la población, acentuar la idea de nación, formar ciudadanos.La época está marcada por una concepción higienista que en la educación se haría manifiesta a través de la ley y, más adelante, con la llegada de Ramos Mejía (médico) al frente del Consejo Nacional de Educación.Según Juan Suriano el proceso de construcción simbólica de la identidad nacional se ve impulsado por un clima de guerra con Chile, por roces diplomáticos con Brasil y por la emergencia violenta del conflicto social. Se vinculaba al conflicto social con los inmigrantes “revoltosos”, principalmente a los socialistas y a los anarquistas. En este contexto, en 1902, se sanciona la Ley de Residencia (4144), que con sólo cinco artículos tanto daño ha causado al movimiento obrero y a la población de principios de siglo. A modo de ejemplo, en su Artículo 2º decía: “El Poder Ejecutivo podrá ordenar la salida de todo extranjero cuya conducta comprometa la seguridad nacional o perturbe el orden público.”Era una época donde, estando en conformación el Estado Nación, el anarquismo se podía ver con la suficiente fuerza como para ponerlo en duda y buscar salidas alternativas pero, a su vez, complicaría la situación el estado de coerción hacia el conflicto social y los movimientos que buscaban transformar la sociedad. Con respecto a la Educación, y algo que hizo difícil el desarrollo de las escuelas libertarias, durante esos años, el Consejo Nacional de Educación dictaminó la inscripción obligatoria para todos los maestros, la prohibición para ciudadanos extranjeros de dictar determinadas materias, se atribuyó el poder de supervisar todos los planes de estudio. Una mención aparte merece la obligatoriedad de festejar y dar clases alusivas al 25 de mayo y el 9 de julio, también se incorpora la jura a la bandera y el saludo diario. La Escuela también era un medio para esta sociedad, también se consideraba un instrumento liberador y emancipador, liberaba de las “ideas extranjeras”, formaba el sentimiento de “patria”. Y, efectivamente, fue un medio muy bien utilizado y que alcanzó a grandes masas de la población. Aunque se podrían resumir en “liberar y formar”, vemos aquí los diferentes fines que tenían la Escuela Pública y la libertaria.
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La Educación Libertaria en Argentina |
“Educar para la patria es educarcontra la vida del prójimo,contra el amor de la humanidad,de la vida, de la razón y la justicia”La Protesta, 6 de julio de 1906[7] En Argentina, la tensión con la Escuela Pública se volvió más compleja, ya que ésta se estaba afianzando. Por lo tanto, siguiendo el ya citado texto de Suriano, los principales obstáculos para la pedagogía libertaria serían: la fuerte presencia de la educación estatal, operando con suma eficacia sobra la identidad popular y volviéndose omnipresente, y la gran aceptación de la población a la escuela pública ya que facilitaba la inserción. Hubo varias experiencias que lograron ver la luz en la práctica. Las primeras fueron la Escuela Libertaria “Los Corrales” de Parque Patricios en 1900 y 1901 y la Escuela Laica de Lanús de 1906. La poca duración del proyecto será una fija en las diferentes escuelas, esto se debía principalmente al difícil mantenimiento financiero autogestionario que llevaban a cabo. Aunque también se presentaban otros motivos: la falta de maestros calificados (pedagogos racionalistas y ácratas), la falta de infraestructura adecuada para una escuela, el poco apoyo de la comunidad anarquista en general (aunque habrá excepciones), las polémicas internas, las sucesivas censuras y arrestos, la poca llegada popular (en contraposición a la gran aceptación que tenía la escuela pública). Pero estoy presentando el final antes del principio. Julio Barcos fue un pedagogo anarquista de principios de siglo. Criticaba a las escuelas argentinas por impulsar el egoísmo, el materialismo y la competencia. Fue maestro y director de la principal escuela libertaria de aquella época, la Escuela Moderna de Buenos Aires (que repicaba lo hecho por Ferrer en Barcelona). Siempre con la Ciencia como guía de enseñanza y como luz que ilumina el camino. Barcos, con la “racionalidad” como bandera, se independizaría del proyecto anarquista (aún simpatizando con él) juntamente con otros pedagogos, con los que formaría la Liga de Educación Racionalista, para poder poner en práctica los principios racionalistas, luchar contra la educación patriótica y clericalista e intentar reabrir las Escuelas Modernas. Para 1909 había tres Escuelas Modernas: la de Buenos Aires, la de Luján y la de Villa Crespo; contaban en total con 250 alumnos, pero ese mismo año se clausurarán debido al Estado de Sitio. Continuando con Barcos, y la Liga de Educación Racionalista, ya comenzaba a pensar con buscar un lugar en el Estado para poder “transformar desde adentro”. Efectivamente, Barcos engrosaría en 1920 las filas del radicalismo y pasaría a formar parte del Consejo Nacional de Educación. Un proyecto que comenzó como contrahegemónico finalizó cooptado (historia repetida). Además de las nombradas, había otras escuelas libertarias (siempre con lo títulos de laica, racionales, integrales) y otras prácticas educativas que exceden las paredes de la escuela: asociaciones, círculos, bibliotecas, ateneos, centros culturales, publicaciones. El punto en común era la crítica hacia el monopolio de la enseñanza por parte del Estado, asegurando que reproducía las desigualdades sociales y difundía una educación patriótica y nacionalista. Al Estado imponer que las escuelas públicas debían ser laicas, a las opciones libertarias se les dificultaría más su diferenciación, ya que les habían “robado” una de sus banderas fundamentales. Al fin y al cabo, según Suriano el racionalismo y cientificismo no eran originales del anarquismo y bien podrían haber coincidido con la siguiente afirmación de Sarmiento en 1881: “[…] educamos como el norteamericano Mann, el alemán Froebel y el italiano Pestalozzi nos han enseñado que debemos educar a los niños. Les hacemos aprender de manera racional todo aquello que hoy se enseña en las escuelas del mundo entero”[8]. Cierto es que lo anarquistas podrían haber coincido con esta opinión, pero nunca llevarían a cabo ese proyecto desde el Estado. Pues su fin mismo era transformar-abolir y no competir con el Estado. No buscaban construir un proyecto pedagógico hegemónico frente al dominante en la época (la instrucción pública), sino la abolición del mismo. Según Suriano, el proyecto de las escuelas libertarias finalizó en fracaso por lo fragmentarias y discontinuas y por no alcanzar a tomar cuerpo específico. Jorge Huergo en “Genealogía de la cultura y la escolarización” presenta cuatro modelos de política cultural (agregando uno -el iluminista- a los originalmente planteados por Renato Ortiz) que no son ajenos a la función de la educación escolar[9]. Los diferentes modelos son: el romántico, el iluminista, el de la reproducción social, el gramsciano. Creo que la experiencia educativa libertaria se puede situar entre el iluminista (que se queda con las luces de la razón) y el gramsciano (que reconoce el poder de resistencia en lo popular). Resulta interesante esta categorización analítica ya que reconoce la concepción del poder revolucionario de la razón según el anarquismo. Entendiéndola así, la pedagogía libertaria, se plantea como una opción revolucionaria dentro del campo de la educación, modificando la manera de ver los principios con los que se mantienen las demás escuelas (y la sociedad en general). Interesante sería saber qué sería (o qué es, si es que hay alguna) de estas escuelas libertarias hoydía, cómo se manejan, cómo se financian, cómo se forman los niños, niñas, adolescentes, adultos que asisten a ellas.
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Preguntas finales |
En el transcurso de una pequeña investigación para escribir este ensayo, me enteré de la existencia en España de una Escuela Libertaria que funciona hace 25 años, su nombre es “Paideia”; y está funcionando en Gran Bretaña la escuela “Sumerhill”. ¿En qué contexto nacieron? ¿Cuál era la corriente de pensamiento en esa época? ¿Con que principios se rigen ahora? ¿Cómo realiza el niño o la niña la interacción con el ambiente? Algunos de los interrogantes que se me generan con respecto a este nuevo conocimiento. En relación al ensayo propiamente dicho, ¿Cuáles son las repercusiones hoy de aquél pasado? ¿Qué quedó de ayer en el hoy? ¿Qué criterios persisten? ¿Las instituciones han sido alguna vez reformuladas? ¿Repica hoy aquella experiencia libertaria? Para la escuela actual, ¿es la razón la que guía? ¿Se ha visto influenciada la Escuela Pública por las experiencias altenativas? ¿Se han oído otras voces? ¿Se pueden pensar estas experiencias en otros ámbitos? Conocido es el caso del anarcosindicalismo, pero ¿cómo se organizaría un Hospital libertario o un centro de salud? ¿Estuvo implicado en aquellas experiencias algún o alguna trabajador/a social de la época -“visitadores de higiene”-? ¿Cuál era su especificidad? ¿Se puede concebir al Trabajo Social de la mano con la filosofía anarquista? ¿Se puede pensar un Trabajo Social “sin patrón”? ¿Cuáles son los aportes del anarquismo a la Intervención en lo Social? No creo tener las respuestas, mucho menos yo sólo. Sí creo que podremos encontrarlas, pensarlas y crearlas en cuánto estos temas se comiencen a discutir, debatir y rebatir. Como decía al principio, construcción y destrucción.
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Bibliografía |
BARRANCOS, DORA. Anaraquismo. Educación y costumbres en la Argentina de principios de siglo. Ed. Contrapunto. Buenos Aires. 1990.
CÁCERES, MARÍA. ACRI, MARTÍN. (Cooperativa de Educadores e Investigadores Populares.) Historia de la Educación Popular en la Argentina: El anarquismo y sus manifestaciones político educativas, 1872 – 1940. Publicado en la Biblioteca Popular José Ingenieros. Buenos Aires. 2003.
CARBALLEDA, ALFREDO. La intervención en lo social. Ed. Paidós. Buenos Aires. 2004.
GARCÍA MORIYÓN, FELIX. Del Socialismo Utópico al Anarquismo. Editorial Cincel. madrid. 1985.
GUÈRIN, DANIEL. El Anarquismo. Editorial Anarres. Buenos Aires. 2003.
HUERGO, JORGE. Genealogía de la cultura y la escolarización. Artículo Revista Margen Nº 7/8. 1995.
JOLL, JAMES. Los Anarquistas. Ediciones Grijalbo. Barcelona. 1972.
KROPOTKIN, PEDRO. Definición de Anarquismo. Versión Digital.
LEY 1420 (Ley de Educación Común)
LEY 4410 (Ley de Residencia)
STIRNER, MAX. El falso principio de nuestra educación. Versión Digital.
SURIANO, JUAN
* Anarquistas. Cultura y política libertaria en Buenos Aires. 1890 – 1910. Ed. Cuadernos Argentinos Manantial. Buenos Aires. 2001.
* La cuestión social en Argentina. 1870 – 1943. Editorial La Colmena. Buenos Aires. 2003.
TERÁN, OSCAR. Positivismo y Nación en la Argentina. Editorial Puntosur. Buenos Aires. 1987.
TOMASSI, TINA. Brevario del pensamiento educativo libertario. Editorial Madre Tierra. Cali. 1988.
[1] Citado por Barrancos, Dora. Anarquismo. Educación y costumbres en la Argentina de principios de siglo. Pg. 85.
[2] Elegí por nombrarlo esta primera vez como movimiento, se tiene en cuenta como teoría más amplia: como ideología política, corriente filosófica, movimiento social.
[3] Kropotkin, Pedro. Anarquismo, definición. Versión Digital. www.elrefractario.com.ar
[4] Bayer, Osvaldo. El Santo ácrata. Publicada en Página/12 el 9 de Abril de 1994.
[5] Stirner, Max. El falso principio de nuestra educación. Versión digital. www.elrefractario.com.ar
[6] Barrancos, Dora. Anarquismo. Educación y costumbres en la Argentina de principios de siglo. Pg. 12.
[7] Citado por Suriano, Juan. Anarquistas. Cultura y Política Libertaria en Buenos Aires. 1890 – 1910.
Pg. 223
[8] Tomado por Suriano (Pg. 219) de Bertoni, Lilia Ana; “Nacionalidad o cosmopolitismo. La cuestión de las escuelas de las colectividades extranjeras a fines del siglo XIX”, en Anuario, IEHS, Nº 11, 1996, pg. 181.
[9] Huergo, Jorge. Genealogía de la cultura y la escolarización. Págs. 38 y 39.

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del.icio.us
Awesome.
Content Writers
Aasfa | 03-03-2008 - 15:28:37 GMT 9 #
Solemn article. It make me lost in thoughts.
C. | 28-03-2008 - 18:32:31 GMT 9 #
gran ensayo, para comenzar a explorar los espacios q pensabamos imposibles.. Si la historia la escriben los que ganan, hay otra historia. este escrito la devela. Gracias
laura | 04-04-2008 - 11:30:14 GMT 9 #