Ricardo Vicente Accurso (entrevista)
Entrevista Accurso:
Fecha: Setiembre 2006
• Vicente Ricardo Accurso: VRA
• Analía Buzaglo: AB
• Alejandra de la Peña: AdP
NOTA ACLARATORIA: Ricardo Accurso es historiador, particularmente interesado en el anarquismo.
Con él hemos mantenido y mantenemos charlas muy frecuentes desde el comienzo de la investigación, por lo cual algunos de los aspectos formales de la entrevista presente fueron omitidos. El material de la transcripción fue sometido a su aprobación para su publicación en el blog. Ricardo mantiene también un sitio de internet en el cual se refiere al anarquismo. Esta entrevista tiene un doble valor: por su condición de historiador y por su proximidad al movimiento anarquista.(JCP)
AdP: - Nos interesaba saber sobre los microfilms…
VRA: Una parte importante del acervo perteneciente al Archivo Torriglia (Facultad de Humanidades y Artes, Universidad Nacional de Rosario) es documentación referida a la propiedad de la tierra, mensuras, testamentos, fundación de colonias y de pueblos, en la provincia de Santa Fe, Córdoba y algunas otras provincias pero fundamentalmente de Santa Fe y Córdoba. Esta documentación abarca sobre todo desde 1850 hasta 1930, pero también existen documentos que llegan hasta 1950 aproximadamente. Además de este cuerpo documental hay otra parte que torna valioso este archivo del Instituto de Investigaciones. Se trata de microfichas y microfilmes de periódicos anarquistas y, en menor medida, socialistas y sindicalistas, publicados mayormente en Rosario entre 1893 y 1930. El problema es que los lectores de microfilmes y microfichas no andan, hace tiempo que están descompuestos y no hay mantenimiento, no se pueden leer ni las microfichas ni los microfilmes. Existen 2 lectores, cambiándoles el lente se puede leer una microficha o un microfilm.
AdP: Justamente con Yoni habíamos pensado en ver la forma de repararlos.
VRA: En la medida que se presenten notas a través del Instituto o directamente en el Decanato solicitando la reparación de esos lectores puede ser que lleguemos a tener éxito. Ahora hay un proyecto para microfilmar el archivo Torriglia propiamente dicho, es decir, lo vinculado con lo mencionado anteriormente: documentación sobre la propiedad y posesión de la tierra, fundación y desarrollo de pueblos y colonias, etc. En ese proyecto está incluida la reparación de los lectores. Se está buscando financiación para ese proyecto. El dinero necesario no es tanto, dado que inicialmente se necesitarían unos 50.000$ para poder microfilmar tales documentos guardados en cajas y en armarios precarios. Tienen que ver, fundamentalmente, con diferentes departamentos de la provincia de Santa Fe y con Rosario (hay documentos muy valiosos concernientes a la evolución del puerto, de los ferrocarriles, etc.). Es decir, tenemos documentación muy valiosa para observar como se fue desarrollando la Pampa Húmeda, en Santa Fe y Córdoba, a partir de 1850 y hasta 1930 en lo económico, social, político y cultural.
AdP: ¿Cuánto saldría el arreglo?
VRA: No sé con precisión, porque lo averiguado el año pasado ya quedó desactualizado con la inflación. Habría que actualizarlo. Quienes manejan los detalles de ese tema son la Directora del Centro de Documentación e Información “Cesar Torriglia”, Claudia Gotta, y la Profesora Adriana De Biassi. Se ha recurrido a las autoridades municipales, pero el proyecto está trabado a pesar de que se obtuvo la declaración de interés municipal por parte del Concejo Deliberante. La plata no viene a pesar de numerosas gestiones efectuadas a niveles universitario, municipal, provincial y nacional. Caímos en la cuestión del Archivo Torriglia por el tema de los microfilmes de periódicos obreros rosarinos, pero también de otras partes del país y también del Periódico “O Socialista” de San Pablo, que está fotocopiado. Ahora ¿cómo llegó todo ese material? Llegó por la gestión de Alberto Plá cuando era el director del Instituto de Investigaciones de la Facultad de Humanidades y Artes (años 1986-87 aproximadamente). El fue al Instituto Internacional de Historia Social de Amsterdam, donde se conservan los originales de esos microfilmes y microfichas gracias a la donación de la colección privada del historiador anarquista Max Nettlau . Nettlau era austriaco y recibía publicaciones anarquistas de distintas partes del mundo desde fines del siglo XIX hasta la década del ’30, cuando fallece. Nettlau tenía un archivo y una biblioteca valiosos. Tras la Primer Guerra Mundial queda en la ruina. Provenía de una familia de clase media. Había recibido de herencia una renta y con eso se dedicaba a las investigaciones. Fue un investigador muy prolífico a nivel de la historia del movimiento y de las ideas anarquistas. Se lo conoce como el “Heródoto del anarquismo”. Fue una persona abnegada y ejemplar que consagró la vida a un ideal de manera constructiva. La mayoría de sus obras resultan ahora difíciles de conseguir, dado que no ha habido reedición, por lo menos en castellano. Nettlau fue quien más se dedicó a investigar sobre anarquismo en su época, que creo que sigue siendo el principal historiador de las ideas y del movimiento libertario, junto con otro gran estudioso y gran persona, el argentino Angel Cappelletti, que supo honrar esta Facultad de Humanidades y Artes. La cuestión es que Max Nettlau donó su biblioteca y su archivo a ese Instituto holandés por su avanzada edad y por la imposibilidad económica de hacerse cargo de mantener ese material. Firmó un contrato con el Instituto Internacional de Historia Social, que tengo entendido es una institución municipal que abarca una o varias manzanas, es algo gigantesco. Es decir, así como hay un fondo dedicado a la historia contemporánea holandesa, o a diferentes temas vinculados con la historia social, hay un fondo Max Nettlau dedicado al anarquismo mundial y entre esos materiales que él donó estaban estos periódicos anarquistas argentinos, sobre todo rosarinos, que no se conservan mayormente en ningún otro lugar. En la Universidad de Campinas (Brasil) hay un archivo de historia obrera que también contiene periódicos y publicaciones editadas en Argentina por anarquistas, socialistas y sindicalistas, pero se relaciona con un período no tan antiguo. Esos materiales fueron donados por Liborio Justo, que era hijo de Agustín B. Justo, el general y presidente. El hijo era socialista y contaba con una biblioteca y archivo muy importantes. Esa documentación, si la memoria no me falla, arranca a partir de la década del ’20. En el caso de las publicaciones conservadas por Nettlau, las más antiguas datan de 1890 o antes. Para Rosario, el periódico más antiguo de esa colección es “Demoliamo” (1893), que se editaba en italiano y en castellano. En nuestra ciudad ya se venía editando prensa anarquista desde la década de 1880, por lo menos, pero no se han conservado. Otro fondo valioso que está en Amsterdam es el donado por Diego Abad de Santillán, figura descollante del anarquismo argentino y español. Santillán murió mucho después que Nettlau, era de otra generación. Nettlau fallece antes o durante la Segunda Guerra Mundial; Santillán muere en Barcelona durante la década de 1980, en un geriátrico. Santillán, que también se destacó por su conducta ejemplar y una gran capacidad de trabajo, donó su biblioteca, o parte de la misma a la citada institución neerlandesa.
AdP: ¿Pero de eso no hay microfilmes aquí, no?
VRA: No. En 1986 yo trabajaba en la Biblioteca y Archivo “Alberto Ghiraldo”. Habíamos hecho un contacto con un anarquista que trabajaba en ese Instituto. Se llamaba o llama Rudolf De Jong. El nos envió un catálogo de las publicaciones anarquistas argentinas que había allí. Identificamos las que eran de Rosario y le entregamos al profesor Pla un listado con las publicaciones rosarinas que estaban allá. Entonces fue con ese listado y adquirió microfilmes (donde está incluida una publicación masónica denominada “Nuevas Brisas”), microfichas y algunas fotocopias.
Yendo un poco más atrás en el tiempo, cabe recordar que en el año 1984 se crea en Rosario la Biblioteca y Archivo Histórico Social que surge a partir de un grupo donde había en su mayoría jóvenes libertarios. El local estaba en Sarmiento 4694. Luego nos vinculamos a un grupo de veteranos anarquistas responsables de la Biblioteca “Alberto Ghiraldo”, que por entonces estaba en la casa de uno de ellos. Se trataba de la Unión Socialista Libertaria (USL) de Rosario, afiliada a la Federación Libertaria Argentina (FLA). Llegamos a un acuerdo los dos grupos y fusionamos las 2 bibliotecas: la pequeña biblioteca que habíamos formado nosotros y la más importante que tenían ellos. En 1986 nos trasladamos a otro local, ubicado en Callao 314.
AB: ¿Qué actividades realizabas en ese momento?
VRA: Trabajaba en la biblioteca fundamentalmente, me interesaba que se conservara y ampliara el fondo de libros y documentos. A través del canje y de las donaciones sobre todo, gracias a una intensa correspondencia, fundamentalmente con agrupaciones anarquistas de diferentes partes del mundo -no sólo anarquistas porque también recibíamos, por ejemplo, la revista PUNTO DE VISTA de Beatriz Sarlo- a través de pedidos por carta (en esa época no había correo electrónico), pagando todo de nuestro propio bolsillo, fuimos logrando que empezaran a llegar cosas: publicaciones de anarquistas de Italia, España, Gran Bretaña, Estados Unidos, de países de América Latina, etc., libros e incluso en ciertas ocasiones llegaban colaboraciones económicas, no muy grandes pero que nos ayudaban a pagar el alquiler y demás gastos. O sea, constituimos un grupo para trabajar con la biblioteca y llegado el caso se dictaban cursos, charlas, conferencias. Ya en el local de Callao 314 nos relacionamos con el Taller Ecologista. Pudimos alquilar esa casa porque se compartían los gastos con la USL y el Taller, que fue creciendo con el tiempo. Después funcionó también ahí en ese local un taller de expresión artística para chicos, una cooperativa de consumo y una cooperativa de enseñanza. Se apuntaba básicamente a la labor cultural y constructiva.
AB: ¿Trabajaban con la población que tenían en el barrio o como era la actividad?
VRA: Venía gente del barrio. Lo que pasa es que la zona de Callao 314 está cercana al centro o sea venía gente del barrio y también del centro. Era un lugar muy bien ubicado. Sin estar en el centro se hallaba cerca. Era un barrio tranquilo y al mismo tiempo estaba cerca del centro, características que han tenido los otros locales en los cuales estuvimos. Después nos fuimos a otra casa también antigua que estaba por la calle Zeballos entre Balcarce y Moreno. Ahí estuvimos poco tiempo. Creo que dos años. Luego pasamos a una planta alta en Montevideo entre San Martín y Maipú que se llovía. Allí también se estuvo dos o tres años y después se terminó en la calle Paraguay cerca de Ocampo. Últimamente sé que la Biblioteca Ghiraldo funciona en el centro, en la calle Sarmiento.
AB: Es un espacio pequeño, no tiene las características que tenía, al menos yo conocí el de calle Paraguay que era más una casa…
VRA: Claro, era una casa.
AB: Se prestaba para otro tipo también de actividades, y de vínculos
VRA: Sí, incluso en la calle Callao habíamos organizado una especie de peña. Había un patio. El problema principal radicaba en la relación entre los recursos y las actividades. Se solía discutir sobre lo que iba primero. En última instancia, las dos posturas son complementarias: sino hay actividad no hay recursos y sin recursos no hay actividad.
AB: Este era un problema ideológico.
VRA: No, era un problema práctico. En cuanto a lo ideológico el anarquismo es un movimiento muy heterogéneo. Por ejemplo, es difícil para alguien que parta del anarquismo clásico, por llamarlo de alguna manera, aceptar a los punks o a las personas que se creen anarquistas porque son adictas a las drogas o al libertinaje. Cuando nosotros teníamos el local en Callao 314 no era que vinieran mayormente punks, pero eran muchachos ya influidos en cierta medida por una ideología postmoderna que se dice también anarquista. Cada uno puede tener sus creencias, sus ideas. El problema es que hay serias divergencias en cuanto a la cosmovisión, en cuanto a lo que se entiende por anarquismo. Nosotros estábamos mas o menos en el medio, me refiero al grupo que formamos a partir de la década del ’80. Podíamos dialogar con los más jóvenes y con los más veteranos. En mi caso estoy más cerca de los viejos anarquistas que de la gente que vino después. O sea, hay varias interpretaciones que hacen difícil la convivencia. El anarquismo ha tenido diferentes corrientes, incluso ha habido enfrentamientos armados, entre por ejemplo los individualista o ciertas corrientes individualistas y los organizadores. Por ejemplo, en Argentina un sector que estaba ligado al anarcosindicalismo de la FORA tuvo problemas con el grupo de Di Giovanni en la década del ’20. Se lo acusa a Di Giovanni de haber mandado a matar justamente a quien era compañero en “La Protesta” y en la FORA de Diego Abad de Santillán, que era el asturiano López Arango. Santillán siempre afirmó que quien lo mandó a matar a López Arango fue Di Giovanni, un italiano que vino huyendo del fascismo para quien la actividad central pasaba por los atentados y el robo para lograr recursos que permitieran fomentar las actividades anarquistas de prensa, organización, protección de los perseguidos, etc. También se dio otro enfrentamiento entre un sector vinculado al periódico Pampa Libre (que se editaba en La Pampa) y otro contrario. Se colocó un explosivo en la redacción de esa publicación y terminó gravemente herido un libertario que pernoctaba allí. Quedó hemipléjico. Era Jacobo Prince, quien a pesar de todo siguió actuando activamente en el ámbito libertario (incluso, se trasladó a España cuando la Guerra Civil Española). En España también ha habido serios enfrentamientos internos. Santillán, por ejemplo, terminó enemistado con una parte significativa de lo que era el anarquismo español, incluso se lo acusó de traidor. Ahora, los mismos que los acusaban de traidor habían consentido la participación del movimiento anarquista español el un gobierno republicano, lo cual es un gran contrasentido. El mismo término anarquista es desgraciado, ya que anarquismo significa sin gobierno y, por ende, se asocia con el nihilismo. La propuesta constructiva libertaria no tendría que llamarse anarquismo, sino autogestión libertaria, concepto que también es muy ambiguo pero resulta menos confuso que el término anarquismo.
AdP: Claro porque mucha gente lo asociaba -bueno ahí estaba el truco digamos de los opositores al anarquismo- con el caos y la violencia, y aún hoy.
VRA: Están las dos cosas: por un lado, la propaganda para desprestigiarlo y, por otro lado, hay anarquistas que ponen bombas. Están las dos posibilidades, no es que simplemente quedó esa imagen por la propaganda del enemigo. Tampoco es correcto que todo anarquista es un pone bombas. Está el caso, por ejemplo, de Amadeo Lluan (alias Enrique Nido), uno de los más destacados educadores libertarios de Rosario.
AdP: El de la escuela de Refinería…
VRA: Sí. En 1909 se produce el fusilamiento de Francisco Ferrer i Guardia en el castillo de Montjüic (Barcelona). Ferrer fue uno de los impulsores de la escuela libertaria. Digo uno de los impulsores porque existían otras personas que pregonaban ese tipo de educación desde tiempo antes. No obstante, Ferrer supo darle un gran impulso. Cuando lo fusilan a Ferrer i Guardia en España, como represalia, Nido intenta cometer un atentado contra el cónsul español en Rosario. La acción le sale mal. Pierde, por lo menos, un par de dedos. A partir de ahí deja de lado los atentados y se dedica a la Educación Libertaria y escribe para La Protesta. Fue muy amigo de Santillán. O sea, también en una misma persona se pueden ver los diferentes planteos del anarquismo. La violencia y el anarquismo es un tema interesante. Ya de por sí la cuestión de la violencia no es algo sencillo. Hay distintos tipos de violencia. Pero el hecho de que hubiera personas que cometieran atentados individuales sirvió para descalificar el anarquismo. Sin embargo, vale la pena aclarar - no para justificarlo ni nada por el estilo, pero para dejar las cosas en claro- que este tipo de atentados se cometían generalmente de manera individual y se asumía la responsabilidad individual, se asumía la responsabilidad del acto. Los implicados no se amparaban en la organización. Es más, cuando Simón Radowitzky atenta contra el coronel Falcón, o cuando Kurt Gustav Wilckens lo mata al coronel Varela, no escapan. Asumen lo hecho y alegan justamente que actuaron por ellos mismos, que no hubo ningún complot. Eso hay que diferenciarlo claramente de lo que pasó en Argentina y a nivel mundial décadas después, cuando bandas que se auto-declararon representantes del pueblo o de la clase obrera cometieron todo tipo de crímenes y se ampararon en el anonimato, buscando la represión estatal de los conflictos sociales para aprovechar la escalada de la tensión y acceder así al poder estatal e instaurar su dictadura, basada en el modelo bolchevique (soviético, cubano, chino).
AB: Vos decías que Amadeo se dedica a la Educación Libertaria ¿qué acciones desarrolló?
VRA: Conozco poco al respecto. La que más investigó sobre el tema fue Dora Barrancos. Creo que él vivía en el Barrio Refinería, si no estoy equivocado es una casa que sigue existiendo todavía, por Av. Alberdi casi Bv. Avellaneda. Se puede ver una moldura en el frente de esa casa, como de un angelito o algo por el estilo. Hasta hace poco creo que allí vendían pájaros. En ese lugar Lluan habría tenido su casa y la escuela. Hubo experiencias anteriores de escuelas libertarias en Rosario, ya en la década de 1890 pero fueron intentos poco sólidos y duraderos, como ha sucedido con otras iniciativas libertarias, debido a carencias organizativas. Salvo excepciones tales experiencias duraban poco, tanto a nivel de periódicos como de bibliotecas, por ejemplo. Además, se pensaba que la revolución estaba por llegar en cualquier momento, entonces no tenía sentido construir, dado que dentro de poco un cataclismo social iba a permitir la edificación de la sociedad deseada. También debe tenerse en cuenta la crítica a la propiedad. Como estaban en contra de la propiedad no tenía sentido comprar inmuebles. Se alquilaban locales. Costó mucho esfuerzo, incluso, lograr que el diario y la editorial “La Protesta” tuviese su propia imprenta. Muchos anarquistas no estaban de acuerdo en tener una imprenta propia.
AdP: Porque te parece que a pesar de ser Rosario un gran centro anarquista comienza a decaer partir del 30, como en casi todo el mundo.
VRA: No, a la decadencia empieza antes. Sucede lo siguiente: una cosa es el anarquismo puro, el de los militantes más fervorosos, y otra cosa la gente que adhirió en mayor o menor medida al anarquismo. Muchas personas adherían al anarquismo porque no había otros canales para poder plantear sus reivindicaciones de mejora salarial, de sus condiciones de vida y de trabajo. Buena parte de la gente que adhirió en el anarquismo lo hizo de la misma manera que después adhirió al radicalismo o al peronismo. Lo hizo por cuestiones muy concretas: para trabajar menos horas, tener mejores condiciones laborales y para vivir mejor. Otro sector, un grupo minoritario, tenía otra visión más compleja de la situación social, de la existencia. No se trataba meramente de trabajar menos, ganar más, tener una casa, dar mejor alimento o mejor ropa o una educación a los hijos, sino también cambiar la sociedad de una manera radical, modificar la forma en que se organizaba la política, la economía, la cultura. A medida que se instaura la ley Sáenz Peña, los partidos van acrecentando sus clientelas y se va desarrollando un sistema de bienestar social, primero a través del yrigoyenismo y luego con los mismos conservadores (por ejemplo, bajo el gobierno de Fresco en la provincia de Buenos Aires) y con el peronismo. Se aceptan así determinadas reivindicaciones obreras. Por otra parte, la posibilidad de ascenso social (el hecho de que un trabajador pueda llegar a ser un pequeño o mediano empresario) también influyó para que se descomprimiera la conflictividad social. Al irse tornando más compleja la sociedad argentina y al integrarse los inmigrantes y sus hijos, el anarquismo va perdiendo peso. En el ámbito educativo, por ejemplo, las escuelas públicas son cada vez más numerosas. Entonces no hace falta crearlas si ya se puede ir a la escuela pública. Los socialistas también crearon al principio escuelas, después, cuando vieron que la educación pública se ampliaba e incluso daba lugar a ciertas experiencias que estaban cercanas a sus reivindicaciones. Los anarquistas criticaban la educación estatal porque que se decía que allí se adoctrinaba a los chicos en el nacionalismo, en el estatismo, etc. Por lo tanto, en la medida que el Estado brinda una serie de oportunidades a nivel educativo, de la legislación laboral y social, de participación política, se debilitan los planteos anarquistas al observarse que ese Estado no es tan reacio a otorgar una serie de beneficios o una participación limitada a la población trabajadora. En cuanto a este concepto, el anarquismo tiende a hablar de pueblo, pueblo trabajador o de oprimidos más que de clase obrera. Engloba así a diferentes grupos sociales que incluyen a los artesanos, trabajadores asalariados, gente humilde. Volviendo a lo anterior, al obtenerse una serie de beneficios otorgados por el Estado o por la misma sociedad que se va complejizando, ya no tiene sentido ir a un sindicato anarquista. El mismo sindicalismo revolucionario, que en sus orígenes estaba cercana al anarquismo, se fue tornando cada vez menos revolucionario en la medida que puedo negociar con el radicalismo y luego directamente con el peronismo. Hay así instituciones estatales, como la escuela o los hospitales que van dando respuestas a ciertas necesidades apremiantes de los trabajadores. La situación se va haciendo menos dura para ellos y no tiene sentido ya adscribir a una ideología netamente contestataria como el anarquismo.
AB: Así se entiende como ahora con esta crisis representativa de los partidos, tanto radical como peronista, hay un resurgimiento también de lo asambleario, o de las ideas relacionadas con la democracia directa.
VRA: Pero fíjense también que en tanto se recompone el Estado de alguna manera tales propuestas desaparecen. Es interesante la comparación que hacés. Sucede que la sociedad ha cambiado de manera sustancial, y por ende la mentalidad de buena parte de la población. No hay que olvidarse que el anarquismo -y esto se relaciona con la antigua polémica entre marxismo y anarquismo, entre Bakunin y Marx- tiene un componente pre-industrial por llamarlo de alguna manera, agrario, hasta medieval podríamos decir, pero no en el sentido peyorativo del término, sino que tiene un trasfondo de sociedad precapitalista, con los valores que ello implica. Por eso también ha habido planteos que lo asocian o explican que se desarrollara rápidamente en Italia y España, porque eran países que estaban más ligados a las viejas sociedades agrarias y artesanales, a diferencia de Estados Unidos, Alemania o Gran Bretaña, donde el industrialismo se había desarrollado de manera más temprana. En esos países prende más el marxismo, la social-democracia o el sindicalismo reformista. El problema es que durante el siglo XIX todas esas prácticas y valores preindustriales, comunitarios que datan de la comunidad aldeana medieval o incluso anterior, fueron desapareciendo. Por ende, lo que surge ahora o lo que puede llegar a surgir en cuanto a este tipo de asociaciones que tenga que ver con el apoyo mutuo y la autogestión lo veo muy limitado, porque estamos en un marco de ciudades que tienen, y no hablemos de Buenos Aires, más de 500.000 o 1.000.000 de habitantes, donde casi todo está despersonalizado. Esto es un reaseguro para el sistema imperante. Se han perdido las identidades comunales. Una vida comunitaria no surge de un día para otro. La gente vive de otra manera. El tango refleja aquella antigua forma existencial basada en el arraigo a una tierra y a una comunidad étnica: se habla del barrio (la última expresión de la comunidad aldeana), la familia (sobre todo, la madre), los amigos, el café (un refugio, la madre postiza). El tango fija un mundo distinto, que tiene más que ver con esa comunidad aldeana que con esta inmundicia donde estamos viviendo (“Todos manoseados y en el mismo lodo”, como diría Discepolín). El anarquismo surge de esa realidad, donde se vive en un barrio o en una aldea, donde se conocían todos, donde predominaba un trabajo artesanal y se reivindicaba el esfuerzo, donde existían valores que eran propios de esa época y que se expresaban en esas actitudes hacia la vida. Ahora esos valores han desaparecido en gran parte.
AB: Igual, ¿no te parece que hay un discurso político que trata de tomar estas banderas de nuevamente volver a lo comunitario?
VRA: Sí, pero lo que pasa es que tiene que haber una práctica detrás. Justamente una de las criticas de Santillán o de otro viejo anarquista que no ha sido tan conocido, un simple militante, pero lo de simple entre comillas, Juvenal Fernández - amigo de Santillán- que fue pintor, albañil que murió hace poco, de esos anarquistas que eran obreros ilustrados, trabajadores que le quitaban horas al sueño para cultivarse, que leían literatura, historia, ciencias (en la novela “Abaddón el exterminador” de Sábato se habla de ese tipo de gente, de esos trabajadores que tenían ansias de superación cultural y no meramente económica), bueno, la cuestión es que Juvenal planteaba lo siguiente: para que exista anarquismo tiene que haber anarquistas. A su vez, tiene que haber organización. Si no hay organización los esfuerzos se pierden. Al no existir una debida organización en los ámbitos educativo, cultural, económico, político las inquietudes que puedan surgir se diluyen. En última instancia todo termina toda en un pataleo, en una descarga emotiva o en el palabrerío. Son reacciones que se pueden parangonar con una tormenta de verano.
AdP: Bueno, pero igual ¿no pensás que ahí fue la clase media, que es distinto, y que saltó cuando le tocaron el dinero, que fue otra cosa distinta, o sea, me parece que se movieron otras cosas, no necesariamente la preocupación por lo social.
VRA: Siempre hay interés. Mirá, por ejemplo, lo que hablábamos recién de los trabajadores anarquistas, la mayoría adhería porque el sindicato anarquista les estaba brindando un instrumento para lograr una mejora salarial o reducir la cantidad de trabajo o porque a través de la huelga de inquilinos se podía reducir el alquiler, o para dar educación a los chicos en el caso de la escuela libertaria, o bibliotecas para que tuvieran libros. Los seres humanos mayormente nos movemos por intereses muy concretos. Hay gente que supuestamente puede tener grandes ideales y actúan en pos de los mismos, viendo la realidad de una manera distinta, más abarcadora; pero la mayoría de las personas nos movemos por cosas muy concretas y esto tiene que tenerlo en cuenta la elite, o como quiera llamársele a la gente que organiza. El organizador tiene que trabajar para brindar a los potenciales adherentes a esa cosmovisión, a ese tipo de proyecto, los instrumentos adecuados para que se agrupen. Si vos tenés una biblioteca vas a necesitar gente que esté trabajando correctamente, que garantice que esté abierta en determinados horarios, que los libros estén ordenados y fichados para que vaya gente y los consulte, que se realicen diversas actividades culturales (charlas, cursos, exposiciones, etc.). Si querés crear un dispensario, o una cooperativa de consumo, o una cooperativa de enseñanza, o un club de fútbol, tenés que contar con gente idónea que organice y garantice el funcionamiento de la institución. La cuestión principal radica en eso, en cualquier orden y no solamente en el ámbito libertario. La clave es quien está al frente de la iniciativa, tener en claro lo que se quiere y garantizar la concreción del proyecto. La teoría y la práctica van de la mano. Es fundamental saber lo que se quiere, lo que se cuestiona, adónde se va, qué método hay que usar, y en base a eso trabajar. Una cosa son las palabras y otra la acción concreta. Además hay que cuestionarse la idea del cambio total y apocalíptico. Hay que apuntar a emprendimientos manejables, a escala humana. En la medida que se vayan multiplicando y relacionando los emprendimientos autogestionarios se podrá pensar en un cambio de mayor envergadura. Lo fundamental ahora, sin perder de vista la perspectiva global, es tratar de garantizar pequeñas iniciativas, trabajar en pequeños grupos o de manera individual. Existen diferentes campos: educativo-cultural, ecológico, económico (por ejemplo, desarrollo de huertas y talleres -me refiero al sentido antiguo del termino, relacionado con las artes y oficios: carpintería, mecánica, herrería, etc.). Creo que hay experiencias que no se van a poder repetir. Estimo que se debe encarar la realidad de una manera diferente, en base a lo que se pueda rescatar. La historia es en gran medida acción y cambio. Hay que manejarse entre dos instancias: el cambio y la permanencia, entre lo que se puede rescatar y lo que no. Básicamente, se pueden rescatar los valores. Las instituciones o prácticas se adaptan. Algunas en su momento han servido y después ya no.
AB: Vicente, una pregunta que hacemos siempre es si se te ocurre alguna persona que podamos entrevistar o que nos pueda dar mayor información.
VRA: Ante todo, deberían entrevistar a Dora Barrancos, que vive en Buenos Aires. Es investigadora del Conicet y docente universitaria. Ella ha estudiado detalladamente la educación libertaria en Argentina, como así también las iniciativas de los socialistas en ese terreno.
También deberían consultar a Adrián Ascolani, que trabaja en la Facultad de Humanidades. Es profesor de Historia Social de la Educación e investigador del Conicet.
Por otra parte, está la profesora Leonor Bella de Paz, especializada en la cuestión de las corrientes educativas modernas.
AdP: ¿Puede ser que haya un archivo oral que data de 1984?
VRA: Gustavo Guevara (profesor de Historia en la Facultad de Humanidades) había empezado a hacer algo en ese sentido. Se conformó un grupo de trabajo y se efectuaron una serie de entrevistas, por ejemplo a Juvenal Fernández. Lamentablemente, los viejos anarquistas fallecieron todos, tanto en Rosario como en Buenos Aires. Allí, en la FLA de la calle Brasil 1551 se encontraban destacados militantes como Jacobo Maguid, Ernesto Palazzo, Grunfeld, etc.
AdP: Claro.
AB: La FLA
VRA: Por otra parte estaba la FORA (Federación Obrera Regional Argentina), lo que quedó de la vieja FORA. Su sede estaba en la Boca. También en Buenos Aires se encuentra la Biblioteca “José Ingenieros”, donde se reunían grupos juveniles. Me acuerdo de una vez que habíamos ido para participar de una mesa redonda en la FLA. Antes pasamos por la “José Ingenieros” (ubicada en el barrio de Villa Crespo). Allí había un grupo de punks. Así que fuimos con los punks en el subte para la FLA. Fue a mediados de la década de 1980. De Rosario también había ido un muchacho que era de Salta, extraordinario pensador y escritor: David “Pirucho” Sorich. Los viejos anarquistas no los podían ni ver a los punks. Fue una experiencia novedosa. En el salón de la FLA se concentraron así en esa oportunidad expresiones libertarias de las más diversas en un marco de respeto.
También deberían consultar a Alejandra Monserrat (que investiga sobre el movimiento anarquista en Rosario), a Agustina Prieto (que ha investigado sobre el barrio Refinería, los barrios obreros) a Marisel Bértolo (que ha estudiado al “sindicalismo revolucionario” y tiene un libro sobre el tema editado por el CEAL). Se trata de investigadoras que integran el grupo de Ricardo Falcón, que desde 1984 promovió el estudio del temprano movimiento obrero rosarino. Es otra de las personas que deberían entrevistar.
Otra experiencia interesante a tener en cuenta es la de Comunidad del Sur, en Montevideo. Durante la década de 1970 se exiliaron en Suecia y luego regresaron.
Hay otras experiencias educativas que se deberían investigar: por ejemplo, la pedagogía Waldorf, ligada a la antroposofía de Rudolf Steiner. En Argentina hay escuelas Waldorf. Lo que sucede es que, insisto, para que se den este tipo de experiencias hay que vivir en otros lugares, lugares agradables, o sea en pueblos, en el campo. Mucha gente se fue en la década del 60, principios de los 70 o más adelante aún y desarrolló en esos ámbitos (inicialmente a través de la música) experiencias que tienen cierto componente libertario.
AdP: Yo tengo que en el país estaba la Liga Racionalista para la Educación de la infancia.
VRA: Eso fue a principio del siglo XX. En el libro que Dora Barrancos escribió sobre el tema tienen que estar esos datos.

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