CIUDAD DE LA FURIA (C. Sodero)
La ciudad de la furia
Por Carlos A. Solero*
Los últimos treinta días mostraron la “otra cara” de Rosario.
El espejismo del boom sojero con torres que se erigen el macro centro permite ver de vez en cuando, y eso sí, que con más frecuencia aparezcan por debajo las huellas de un sistema excluyente y perverso.
Como en la Argentina “granero del mundo” durante el Centenario, una minoría goza de los placeres y despilfarra, mientras la mayoría deambula en busca de lo elemental. Por entonces el Cnel Falcón ponía a raya a tiro limpio a los obreros ácratas y rebeldes, estos respondían con la lucha
En efecto, luego de la pedrada que se abatió sobre la ciudad, las heridas quedaron al descubierto. Los más castigados como siempre, los más pobres. Estos hartos de esperar lo que nunca llega, salieron a las calles a expresar sus reclamos. Y lo inaudito es que igual que en diciembre del 2001 tuvimos que soportar la voz autoritaria de una senadora nacional, pidiendo rigor y mano dura.
En ese entonces la misma dama conjugó mal los verbos, por aquellos días afirmaba sin sonrojarse que no había que echar leña al fuego, luego llegó la represión la muerte y el espanto. Su jefe político, próximo a contraer segundas nupcias continúa impune, a pesar de cargar sobre sus espaldas la responsabilidad por cien mil personas bajo agua y los asesinatos del diciembre trágico con de La Rúa huyendo en helicóptero.
Transcurrieron ya cinco años, los muertos no descansan en paz, sus verdugos pasean obscenamente su soberbia.
Nosotros no olvidamos, no perdonamos no nos reconciliamos.
*Miembro de la APDH Rosario

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