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EDUCACIÓN ANARQUISTA ARGENTINA
Grupo de investigación de la Universidad Nacional de Rosario con sede en la Facultad de Psicología (Profesorado de Psicología, cátedra HISTORIA DE LA EDUCACIÓN)

Categoría: Abstracts

31/03/2007 GMT 9

Sobre los libertarios (resumen)

anarquismo @ 22:53

FERRER, Christian (2005): Sobre los libertarios. En: C. Ferrer: El lenguaje libertario. Antología del pensamiento anarquista contemporáneo. La Plata: Terramar ediciones / Bs.As.: Libros de Anarres pp 7
(Resumen: Analia Buzaglo)

...”El anarquismo puede ser considerado a la vez análisis crítico y radical del poder, idea antropológica alternativa de sociedad y un arte de vivir, pero también ha participado de la cultura del libro”...

Originados en una horma anómala, los anarquistas aprestaron y difundieron propuestas que no estaban contempladas en el pacto fundador del ideario republicano moderno y que darían contorno a la imaginación antagonista del dominio del hombre por el hombre.
...causará asombro al lector de la historia de las ideas que en un tiempo casi olvidado haya podido promoverse una sociedad sin jerarquías e instaurado instituciones y modos de vida regidas por costumbres y valores libertarios, cuyo rango abarcó el anarcosindicalismo y el individualismo anárquico, el grupo de afinidad y la práctica del amor libre, la enseñanza del antiautoritarismo en las escuelas “racionales” y la difusión de una mística de la libertad hasta los confines geográficos más inhóspitos del planeta.
...la supervivencia del anarquismo es, por un lado, casi milagrosa, dada la magnitud de hostilidad que debió sobrellevar y las derrotas que hubo de encajar; por otro su perseverancia es comprensible, pues no ha surgido hasta el momento antídoto teórico y existencial contra la sociedad de la dominación de mejor calidad.
El anarquismo se propagó al modo de las antiguas herejías, como una urgencia espiritual que impulsó al ideal de emancipación madurado durante la Revolución Francesa a correrse más allá de los límites simbólicos y materiales permitidos por las instituciones a las que se había otorgado el monopolio de la regulación de la libertad. Quizá porque los anarquistas fueron los albaceas más fieles de los afanes jacobinos, tanto como correas de transmisión de la antigua llamada milenarista, pudieron transformar el lema de la libertad, la igualdad y la fraternidad en el trípode de una mística poderosa. El anarquismo transmitía un linaje de resistencia: fue en el siglo XIX la reencarnación de las rebeliones campesinas europeas, de las sectas radicales inglesas y de los sans-culottes.
Tres doctrinas, liberalismo, marxismo y anarquismo, constituyeron los vértices del tenso triángulo de las filosofías políticas emancipadoras modernas. El siglo XX se nutrió de sus consignas, esperanzas y sistemas teóricos tanto como los puso a prueba y los extenuó. De acuerdo con troqueles distintos, tanto Stuart Mill como Marx y Bakunin estaban atravesados por la pasión por excelencia del siglo XIX: la libertad.
...abismos separan a las ideas libertarias de las marxistas, comenzando por el énfasis puesto por los anarquistas en la correlación moral entre medios y fines, siguiendo por su escepticismo en cuanto a los privilegios que se arrogaron para sí el “partido de vanguardia” y el Estado en los procesos revolucionarios, y culminando en la firme confianza depositada por los anarquistas en la autonomía individual y en los criterios personales. Del liberalismo, los anarquistas nunca pudieron aceptar su asunción de que libertad política y justicia económica fueran, eventualmente, polos difícilmente conciliables. Los anarquistas prefirieron no elegir uno u otro desideratum moral y dejaron que el impulso informante y fundante de sus ideas, la libertad absoluta, resolviera esa tensión al interior de un horizonte mental más amplio.
Para Mijail Bakunin, quizá la figura emblemática de la historia del anarquismo, la libertad era un “mito”, una acuñación simbólica capaz de contrapesar las creencias estatalistas y religiosas; pero también un “medio ambiente” pregnante, el oxígeno espiritual de espacios inéditos para la acción humana. Bakunin insistió que era abyecto aceptar que un superior jerárquico nos diera forma. (...) De allí que el anarquismo no consistiera solamente en un modo de pensar al dominio sino fundamentalmente en un medio contra el mismo. En su voluntad de “dar vuelta” el imaginario jerárquico el anarquismo postuló los fundamentos de una ciencia y de una experiencia de la libertad: la ciencia de la desobediencia como camino de autoconcientización y la experiencia de vivir cotidianamente como “espíritus libres”, pues la historia es, para el anarquista, el “campo de pruebas” de la libertad.
Por haber demandado libertades irrestrictas el anarquismo pudo realizar una autopsia política de la modernidad que caló sus instituciones hasta el hueso, exponiendo impotencias y defectos de nacimiento. Esta autopsia le estuvo vedada al marxismo, obsesionado con la “toma del poder”, y al reformismo, que una y otra vez trastabilló con paradojas a las que no pudo destrabar y sobre las que se arroja incombustiblemente hasta nuestros días. Si suele decirse que Marx develó el secreto de la explotación económica, fue Bakunin quién “descubrió” el secreto de la dominación: el poder jerárquico como constante histórica y garantía de toda forma de iniquidad. La intuición teórica de los padres fundadores del anarquismo colocó la cuestión del poder separado en su mira: insistieron en que las desigualdades de poder son determinantes, e históricamente previas, de las diferenciaciones económicas. Es entonces en el dominio político (y no sólo en las actividades cumplidas en los procesos industriales) donde se debe hallar la clave de comprensión de la sociedad de la dominación. Sus colofones modernos, el Estado liberal o el autocrático, se constituían en perros guardianes de la jerarquización del mundo. Hoy quizás habría que identificar esos cancerberos, además, en otras instituciones. Pero a los anarquistas siempre les ha sido indiferente si un territorio es gobernado con puño de hierro o con palabras suaves, pues la zona opaca que combatieron es la voluntad de sometimiento a la potencia estatal (un principio de soberanía antes que un “aparato”), centro unificador de una geometría concéntrica y vertical. Todas las invenciones culturales y políticas de índole libertaria confluyeron en una estrategia horizontal de la contrapotencia, negación de la representación parlamentaria que reduce las artes lingüísticas y vitales de una comunidad al juego del birlibirloque en que coinciden mayorías y minorías. Para Bakunin, las modalidades de la dominación se adaptaban a los grandes cambios históricos pero las significaciones imaginarias asociadas con la jerarquía persistían, y se constituían en interdicto, en condición de imposibilidad para pensar el secreto del dominio. A lo largo del siglo XX, ha circulado en el espacio público la cuestión de la “dignidad” económica y ha podido “tematizarse” la opresión de “género”: ya han adquirido alguna suerte de carta de ciudadanía en tanto problemas teóricos, políticos, gremiales, académicos o periodísticos. Pero la jerarquía continúa siendo un tabú.
...La posibilidad de abolir el poder jerárquico es lo impensable, lo inimaginable de la política; imposibilidad garantizada por las tecnologías de la subjetividad que regulan los actos humanos, que fomentan el deseo de sumisión, y que muy tempranamente se enraízan en el aparato psíquico. Para Hobbes o Maquiavelo no puede existir unidad entre el pueblo y su gobierno si no hay sumisión –voluntaria o involuntaria, legítima o ilegítima-, y no hay sumisión sin terror, en alguna dosis. Fundar una política sobre la camaradería comunitaria y no sobre el miedo fue la respuesta anarquista, y para ello era preciso anular o debilitar las instituciones autorreproductoras de la jerarquía a fin de permitir que la metamorfosis social no sea orientada por el Estado.
El “genio” del anarquismo no sólo consistió en la promoción de un ideal de redención humana sino también en la instauración de nuevas instituciones y modos de vivir al interior de la sociedad impugnada que a su vez intentaban relevarla (sindicatos, grupos de afinidad, escuelas libres, comunidades autoorganizadas y modos autogestionarios de producción). De allí la obsesión del anarquismo por garantizar la correspondencia entre fines y medios. (...) Pero el hecho de poder elegir en comicios a un “amo bueno” (del “padrecito zar” al “demócrata bienintencionado” la imaginería heroica de los entusiastas de la representación política no ha cambiado sustancialmente) no mejora a un sistema de dominación así como la fiscalización de los actos de gobierno no es una tarea defensiva que, por otra parte, suele reforzar el imaginario jerárquico. El problema de la “legitimidad” de un gobierno, tan importante para los filósofos políticos liberales es, para un pensamiento contrainstitucional como el anarquista, un problema mal planteado. Bakunin sostenía en el siglo XIX que los parlamentos democráticos eran “sociedades declamatorias”. (...) La preocupación por la institucionalización de formas democráticas y por la legitimidad de los gobiernos electos menosprecia la sustancia de la razón de Estado, plagada de decisionismo tecnocrático, burocracias partidarias que dedican casi todas sus energías a autorreproducir sus condiciones de perdurabilidad, y por asesores y operadores gubernamentales, subespecie cuyos cubiles se ocultan tras bambalinas.
En las prácticas históricas del movimiento libertario no se encontrará tanto una teoría acabada de la revolución como una voluntad de revolucionar cultural y políticamente a la sociedad. De hecho, difícilmente podría acontecer lo que el siglo XIX conoció como “revolución” si previamente no germinan modos de vivir distintos. En la “educación de la voluntad”, que tanto preocupaba a los teóricos anarquistas, residía la posibilidad de acabar con el antiguo régimen espiritual y psicológico del dominio. En esto reside la grandeza del pensamiento libertario, incluyendo a la variante anarcoindividualista, que es menos una voluntad antiorganizativa que una demanda existencial, una pulsión anticonformista. La confianza antropológica en la promesa humana, típica del siglo XVIII, fue el centro de gravedad a partir del cual el anarquismo desplegó una filosofía política vital que intuía en la libertad, no una abstracción o un sueño sino un sedimento activo en las relaciones sociales existentes. Bakunin o Kropotkin creían que el origen de los males sociales no se encontraba en la maldad humana sino en la ignorancia. Indudablemente, en esto, los anarquistas son herederos de la ilustración y justamente por eso creían en la educación racionalista, incluso cientificista, aunque ello no los transformó en meros positivistas.
(...) Del anarcoindividualismo al sindicalismo revolucionario, de las experiencias comunitarias a la difusión de ideas en grupos pequeños, o bien las experiencias autogestionarias de la revolución española, los anarquistas se han sostenido sobre una u otra faceta de su historia. (...) Pero si las ideas anarquistas aún pertenecen al dominio de la actualidad es porque sostienen y transmiten saberes impensables, o al menos inaceptables, por otras tradiciones teóricas que se pretenden emancipatorias. En el resguardo de ese saber antípoda reside su dignidad y su futuro.

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01/03/2007 GMT 9

ENLACES

anarquismo @ 23:42

Los enlaces (links) que presentamos en nuestra página son sumamente interesantes para los estudiosos del anarquismo. Recomendamos explorarlos: son cuidadosamente seleccionados. A sólo un clic tienes un mundo de información relevante.

24/02/2007 GMT 9

Spalding: Clase trabajadora argentina

anarquismo @ 07:21

SPALDING, Hobart (1970): La clase trabajadora argentina. Documentos para su historia (1890-1912). Bs. As., Galerna. (Resumen y notas: JCP)

El texto es parte de un proyecto mayor del investigador de la Universidad Municipal de New York, que en más de 600 páginas reúne invalorable documentación para la historia de los trabajadores argentinos, sacando a la luz fuentes originales.
HP divide la historia de la clase trabajadora argentina en etapas:
 La 1ª etapa (1853-1890) comienza con la llegada masiva de inmigrantes: socialistas alemanes que escapan de las leyes antisocialistas de Bismarck, italianos y españoles anarquistas, etc.

 En la 2ª etapa (1890-1912) se destacan 4 grandes líneas: anarquismo, socialismo, sindicalismo y movimientos populares. Es el período que considera este texto.

 La siguiente etapa (1912 a 1930) se extiende entre la incorporación parlamentaria del socialismo y el avance del sindicalismo, hasta el golpe militar. El movimiento obrero se debilita por divisiones. Se funda el Partido Comunista Argentino y se divide el socialismo. Al final del período existían 3 centrales sindicales: la FORA (comunismo anárquico), la Unión Sindical Argentina (anarco-sindicalista) y la Confederación Obrera Argentina (socialista).

 La década infame (1930-1943) es un período de espera para el movimiento obrero. El Partido Socialista se eclipsa y deja de representar a la clase trabajadora, manteniendo su caudal sólo en las ciudades grandes. Sobreviene el desprestigio del anarquismo y el auge del sindicalismo semilegalista. Si bien en 1930 se funda la CGT como intento de unificación, la desorganización se mantuvo. Desaparecen las pequeñas sociedades por oficio y se organizan por industria, concentrando el poder obrero. La industrialización creciente produce una gran migración interna y el crecimiento de la masa trabajadora urbana.

 La clase trabajadora se convertirá en factor de poder, importantísimo en el período 1943-1955. Los sindicatos forman la base del Partido Laborista que llevó a Perón a la presidencia. En el partido había una síntesis de tendencias: socialistas, sindicalistas y anarquistas. Todo se hace para el trabajador, pero poco hace el trabajador mismo.

 En el período que se inicia en 1955 la CGT es intervenida. Recordemos que el autor no avanza más allá de la década del 60.

Ya focalizado en el período 1890-1912, el autor continúa con una somera descripción del mismo: la época, la inmigración, las industrias agropecuarias, los ferrocarriles, la valorización de la tierra, las industrias (recordando que Carlos Pellegrini quedó solo en su prédica por la industrialización, que no interesaba a los otros conservadores que vivían de cambiar materias primas por productos extranjeros ya elaborados), los ciclos de prosperidad, régimen financiero e inflación, cómo éstos afectan al obrero, salarios y alquileres, vida obrera, composición de la élite y su reacción frente a los movimientos sociales, los reformistas, los católicos y otros grupos. Abunda en datos y cuadros.

En el siguiente capítulo se refiere a la clase trabajadora en este período, sus organizaciones, los movimientos de fuerza, divisiones, prensa, posición ante la violencia, la nacionalización de la clase trabajadora.
Entre los medios de organización y lucha estudiará las bases teóricas de las tres ideologías predominantes: anarquismo 58, socialismo 59 y sindicalismo 59-60, así como corrientes menores, como los independientes 60 y la actitud del obrero medio frente a las organizaciones, la composición de clase de los partidos y movimientos 61.
El socialismo 65-76 fue el mejor organizado de estos grupos. La estructura rígida pero democrática del partido evitaba las violentas escisiones. Los que estaban en desacuerdo tenían que abandonarlo, como pasó con algunos sindicalistas.
Las organizaciones gremiales 76 surgidas desde la década del 80, sólo logran unificarse en 1901 en la FOA, luego FORA (Federación Obrera Regional Argentina) en forma federativa, aglutinando a anarquistas y socialistas, aunque éstos se retirarán más adelante, intentando medios de lucha más conciliatorios y formando la UGT (Unión General de Trabajadores) y luego la CORA (Congreso Obrero Regional) junto con sindicalistas y otros no anarquistas. Más tarde los socialistas se marginan dejando al movimiento gremial en manos de las otras dos tendencias, cada una de las cuales estaba más libre de elegir sus propias doctrinas y métodos. Hubo muchos intentos de reunificación, pero duraron poco tiempo. También existieron organizaciones independientes de las tendencias mayoritarias, como estibadores, empleados dependientes de comercio, ferroviarios, etc. También formaron parte de la organización obrera, ciertos grupos y sociedades no gremiales, como grupos de estudios sociales (muchos de ellos anarquistas), sociedades de socorros mutuos, etc.
Entre los métodos de lucha 84, sobresalen las huelgas, aunque muchas veces fracasaban. Boicot contra fábricas o productos, el sabotaje y las formas de ayuda a otros trabajadores en conflicto. La prensa obrera fue muy importante 90. ‘La Protesta’ fue el diario anarquista más importante de América del Sur
Los grupos anarquistas fundaron escuelas libres para una educación independiente del Estado y la religión, celebrando conferencias y concursos literarios. Se destacaron dramaturgos y escritores, como Florencio Sánchez, Alberto Ghiraldo, Rafael Barrett, Pedro B. Palacios (Almafuerte). Los grupos anarquistas, al igual que los socialistas, trataron de conseguir la participación femenina. Se formó la Unión Gremial Femenina, así como gremios de planchadoras y otros.
Se exhiben números referidos al movimiento gremial 92.
Apoyándose en fuetes originales, el resto del libro presenta gran cantidad de documentos y registros de la actividad de las organizaciones de trabajadores en el período, programas de acción, declaraciones y manifiestos públicos, estatutos, reglamentos de trabajo, boletines, editoriales periodísticos, presentaciones al Congreso Nacional, cartas de inmigrantes, convenios, publicaciones de la época, etc. Cada capítulo está precedido de un texto que contextualiza.

En la sección B (Situación y defensa obrera) 185 abundan datos de las condiciones de trabajo, conflictos entre inmigrantes y nativos, reglamentos de trabajo (que a veces se extendía a la vida privada del obrero, por ejemplo prohibiendo el casamiento), medidas de acción y defensa obrera, trabajo en el campo.
En la sección C (Organización obrera) 247 se presentan documentos del socialismo, las grandes federaciones (FOA, FORA, etc.) los intentos de fusión y las divisiones internas. El anarquismo ocupa un lugar importante, no como partido político pero sí como idea presente en diversas líneas.
En sección D (Huelga y arbitrajes) 327 continúan los documentos.
En la sección E (Varios) 395 se incluyen documentos que merecen comentario especial, aunque podrían haberse incluido en otras secciones. Retoma diversos aspectos del socialismo, incidentes como la Revolución Radical, aspectos del anarquismo, la masonería, la situación de las comunidades extranjeras y sus estrategias de asimilación, las actividades internacionales.
En la sección F 447 (Huelga de inquilinos) se trata la protesta de los habitantes de conventillos en 1907, con episodios importantes en Rosario.
Sección G (Movimiento Social Católico) 497 se estudia la reacción contra el liberalismo de Roca, bajo el liderazgo de Estrada, Goyena y otros. La aparición de la encíclica Rerum Novarum (1891) con su llamamiento a los católicos a ocuparse de los problemas sociales tuvo gran repercusión en Argentina. La encíclica Graves de Comuni (1900) se refiere a la Democracia Cristiana y advierte contra el socialismo. Se crearon Círculos Católicos de Obreros con funciones de obra social, ayuda mutua, educación, legislación laboral e ideológicas – propaganda católica y de protección ‘contra la filosofía liberal de otras agrupaciones obreras’ –. Se combatía la influencia de anarquistas y socialistas. Las agencias de colocaciones favorecían el contacto entre patrones y obreros católicos, mediando y suavizando los conflictos. Ocasionalmente se puntualizaban ‘errores’ del gobierno como la Ley de Residencia. Se crearon organizaciones de corta vida con orientación demócrata cristiana y el Círculo Universitario Antisocialista.505 Hubo varios periódicos de esa orientación 508.
Educación: En los círculos se daba instrucción primaria a niños y enseñanza profesional a obreros; celebraban fiestas escolares, conferencias y reuniones familiares. Algunos recibieron subvenciones del Estado 500, 511.

Sección II: Legislación y Medidas oficiales y patronales 551
En esta sección, luego de resumir las posiciones de socialistas y católicos y leyes como la del Descanso Dominical, Defensa Social (orden público) y Ley de Residencia, estado de sitio. No prosperan la ley de accidentes de trabajo pedida por socialistas. Los conflictos en los ferrocarriles merecen un tratamiento mayor. Entre las medidas municipales contra la carestía se recuerdan las ferias francas y los barrios obreros.

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19/02/2007 GMT 9

Sindicalismo, Cultura y Educación (Barrancos)

anarquismo @ 07:13

BARRANCOS, Dora (1989-1990): "Cultura y educación en el temprano sindicalismo revolucionario", Anuario de la Escuela de Historia nº 14, Rosario, U.N.R., 1989-1990. (pp 183-205)
(Resumen, parte primera)

El sindicalismo revolucionario (SR) o sindicalismo de acción directa tiene su asiento doctrinario inicial en el socialismo, caracterizado por la puja entre el ala reformista y el ala radicalizada. La influencia del anarquismo fue poco estudiado pero la autora puntualiza muchos puntos de contacto. El aporte de las dos principales doctrinas del proletariado le da una cierta resonancia ‘romántica revolucionaria’ que en algún momento influyó sobre el mito de la catástrofe.
El SR abreva en Nietzsche – aunque éste alcanzó a núcleos restringidos de ideólogos - y en las Bolsas de trabajo de Francia.
El SR de la primera hora defendía:
 La originalidad de la doctrina reside en que hace del sindicato obrero el centro gravitante de la educación y cultura de los trabajadores. Es donde se genera conciencia de clase. Es la única institución en donde los trabajadores pueden resolver la educación clasista, impidiendo la contaminación de quienes buscan legitimar el sistema. El sindicato resulta una pedagogía; la práctica sindical se debe imponer sobre las otras creaciones culturales. Es la escuela social por antonomasia .
 El gremio es el único instrumento estratégico para construir una alternativa de ‘vida obrera’ opuesta a las tendencias integradoras del régimen capitalista.
 Acción directa: huelga, boicot y sabotaje (=anarquismo)
 Las conquistas parciales son apenas estadios en el camino de la revolución social que protagonizarán las fuerzas del trabajo.
 Rechaza parlamentarismo, partidismo político y doctrinario en la vida sindical (CF= anarquismo)
 Rechaza a los intelectuales, profesionales de la ideología o la política, así como cualquier intermediario en la lucha del proletariado (los socialistas se atribuían la representación de clase)
 Aceptan la idea de clase social (CF=marxistas)

La ‘nueva escuela’ se fusiona a veces con el sindicalismo ácrata. También adhieren grupos originariamente anarquistas asentados en los gremios. Prueba de ello la incorporación de ‘organizadores’ como Sebastián Marotta . La personalidad más conocida del anarquismo, quien manifestó simpatías por la nueva expresión fue Alberto Ghiraldo.
Es así que algunos trazos ideológicos de la corriente tienen raíces en formulaciones libertarias, aunque el SR se separaría tanto del anarquismo como del socialismo.
Desde una perspectiva mas estructural la emergencia del SR puede explicarse como una respuesta de las corporaciones de oficios que atrajeron hacia sí a las organizaciones sindicales de las nuevas ramas industriales (compuestas por trabajadores menos calificados) y a las asociaciones de empleados del estado en expansión. Se trataba de resistir frente a la amenaza de su desaparición por los cambios sociales, laborales y económicos.
El SR consistió en una práctica antes que un modelo teórico: su escenario primigenio fueron las Bolsas de trabajo francesas. Para los militantes y para los posteriores teóricos de la ‘nueva escuela’ los socialistas habían pasado del campo de la revolución por la participación como expresara Labriola.
La oposición a las tendencias reformistas e integradoras del socialismo se apoyó en los fuertes sentimientos antiestatistas y contrainstitucionales del anarquismo. Pero con el marxismo acepta la lucha de clases. Como ésta debía ser encarada desde el sindicato, el SR se revela como una convergencia entre las dos tradiciones doctrinarias del proletariado.186
En algunos países, como en España, el sindicalismo fue acogido por el anarquismo, emergiendo el anarco-sindicalismo.

Congreso de Amiens de 1906. (pág. 186)
Marca la ‘evolución alta’ del SR. Allí, las federaciones francesas de trabajadores eliminan las banderas sectoriales, políticas, doctrinarias y ‘de sectas’ consagrando definitivamente la estrategia de la antipoliticidad del movimiento obrero. De allí en más sólo habría sindicalismo, esto es práctica reivindicativa para educar la conciencia de clase y derrocar el dominio capitalista.
Se afirma que es una continuidad o bien un renacimiento libertario después de ser aplastada la Comuna de París – entre los comuneros había una elevada proporción de anarquistas. Por lo menos el espíritu proudhoniano mantuvo un lugar significativo. No cabe dudas que se trató de una reacción contra las formulaciones socialistas del período, aún contra las más radicalizadas, rechazando la integración parlamentaria y las instituciones del Estado como la educación.
La originalidad es la organización sindical como motor de la radicalidad social, excluyendo cualquier otra alternativa institucional.
Se trata de una afirmación de la dignidad de los productores, basada en la cultura del trabajo, en la conciencia de clase, en la entrega, coraje y moral sin concesiones que daría un nuevo orden social sobre las cenizas de la sociedad burguesa.
La confianza en los líderes – minorías esclarecidas – un atenuador trabajo militante, la cárcel y la pérdida de empleo tienen su contraparte en el reconocimiento de sus pares y en pactos democráticos donde participan los agremiados.
Las ideas SR impactaron a un grupo de socialistas. Gabriela Laperrière de Coni fue una de las primeras propagadoras de la ‘nueva escuela’.
Pero los socialistas que defendían al sindicalismo (Laperrière y otros) fueron separados del partido en 1906 por sugerencia de Nicolás Repetto.
Por otra parte, la corriente (sindicalista) fue importante en el seno del anarquismo. Aquí tomaba forma la reacción al sectarismo.
En el terreno práctico reivindicativo de la organización obrera se encuentran quienes querían dar crédito exclusivo a la vida sindical, la reacción al dogmatismo, grupos que vuelven del exilio convertidos al sindicalismo. Ocupan este intersticio pragmático que parecía hallarse a mitad de camino entre las dos grandes orientaciones, que a su juicio expresaba la mejor vía para las grandes tareas del proletariado. Entre esas tareas: asegurar la conducción, la autodirección, desautorizando los intermediarios, desconociendo cualquier paternalismo teórico e intelectual sobre sus acciones. Es así que el intelectual es una figura amenazante para el SR.

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14/02/2007 GMT 9

Falcón: Origen de partidos políticos y movimiento obrero

anarquismo @ 07:05

FALCÓN, Ricardo (2005): Los trabajadores y la política. En: La Barcelona argentina: migrantes, obreros y militantes en Rosario 1870-1942, Rosario: Laborde editor, Capítulo iii: 139-165  (Resumen de parte del capítulo y notas: JCP)  Los trabajadores y el régimen oligárquico 139Los procesos de asimilación urbana de los migrantes y el de formación de la clase obrera en Rosario ocurrieron durante el régimen oligárquico. En 1890, la revolución del Parque y la conmemoración del 1º de Mayo significan un quiebre en la continuidad del proyecto del 80. Desde la política van surgiendo figuras y partidos como: Leandro N. Alem (Unión Cívica Radical), Lisandro de la Torre (Liga del Sur y luego PDP), Juan B. Justo (PS) y Alberto Ghiraldo (anarquista).  El acto del 1º de mayo puede considerarse, simbólicamente, el acta fundacional del movimiento obrero argentino, sobre todo por la presencia conjunta de socialistas y anarquistas. El movimiento y las tendencias que lo integraban eran paralelas al movimiento democrático nacido de la revolución del Parque. Citando largamente a Botana[1] Falcón afirma que: El radicalismo se organiza en base a convenciones territoriales, al estilo del Partido Demócrata norteamericano, de ‘abajo hacia arriba’. Tenía un fuerte contenido regeneracionista,[i] enfatizando no tanto en un programa detallado sino en la reparación ética de la política que se diferenciaba del de los conservadores por ser ‘desde abajo’ e impulsado por un liderazgo popular. Recurría al instrumento revolucionario en el terreno de los medios. El regeneracionismo yrigoyenista proponía la acción compartida del partido y las Fuerzas Armadas para remediar un estado de cosas corrupto e insostenible.El radicalismo enfrenta a otra corriente regeneracionista surgida de los conservadores, como Indalecio Gómez que intentaba modificar el escenario político desde arriba. El socialismo tenía una plataforma más minuciosa y detallada. Se inclinaba, aunque críticamente, ante la legalidad vigente. Distinguía los fines mediatos (socialización) de los medios de acción y de las políticas concretas que defenderían en el congreso. Se presentaba como un partido de ideas. Juan B. Justo es considerado reformista, que a su vez confrontaba con el reformismo conservador de Joaquín V. González, con medidas que apuntaban a la participación restringida de las minorías. La Liga del Sur combinaba elementos de regeneracionismo político, heredados del pasado radical de Lisandro de la Torre con otros programáticos que lo acercaban y al mismo tiempo lo enfrentaban con el socialismo. Las características del régimen político incidieron en la asimilación de los inmigrantes (pág. 142). La ausencia de un proyecto democrático liberal capaz de integrar políticamente a los extranjeros es una de las diferencias importantes con EEUU, que por otra parte presentaba un proceso similar al argentino en muchos aspectos. Allá existían partidos políticos que reclutaban a los extranjeros mientras que aquí se truncó la posibilidad de otorgarles derechos políticos automáticos por las inseguridades de la élite gobernante.Otra cuestión importante fue que el Estado abandona su rol prescindente y reprime cuando se ‘altera el orden público’ o se afectaba a la exportación. A partir de la huelga de la Refinería de Azúcar de 1901 en Rosario y de la 1º huelga nacional de 1902 (que marca la irrupción plena del movimiento obrero en la política) la represión se hizo sistemática, considerando la cuestión obrera como policial. Aún así se empiezan a introducir tibias reformas en la legislación laboral. Estas iniciativas expresaban una progresiva instalación del Estado Benefactor (EB) del período oligárquico de inspiración bismarckiana (cita a Isuani). El radicalismo en 1916 inaugura un EB ‘ampliado’. 144 El anarquismo rosarino 147-Falcón diferencia entre anarquismo y anarquistas. El ‘anarquismo’ debe ser considerado un todo homogéneo: es la dimensión de los niveles teóricos y estratégicos más generales. Pero en las disquisiciones teóricas particulares, estrategias precisas y sobre todo las tácticas, en los anarquistas existieron dos tendencias, diferenciadas sobre todo en las tácticas: la corriente antiorganizadora o individualista y la organizadora, relacionadas en forma fluctuante entre las coincidencias o el enfrentamiento. Como anarquismo el fundamento está en una praxis que tiene como contenido esencial la libertad, la cual para tener plenitud debe suprimir su distribución desigual que le impone la opresión, que se expresa en los distintos niveles de autoridad, concentrándose en el Estado. Consecuencia de la opresión es la explotación. El Estado debe ser abolido mediante una violencia revolucionaria que culmina en un momento insurreccional. La estrategia insurreccional puede contemplar en sociedades como Argentina la huelga general revolucionaria.La revolución terminará con aquellos males e instaurará una federación fraternal de comunas autónomas de productores libres.El sujeto histórico es para el anarquismo el pueblo de los oprimidos, consecuencia de la opresión de los menores por los adultos, las mujeres por los varones, la clase explotada por los explotadores, de indios y negros por los blancos, de la sociedad civil por la sociedad política y el Estado. Individualistas o antiorganizadores 148  (comunistas anárquicos)[ii] 

Periódico en Buenos Aires: ‘El Perseguido’

Periódico rosarino: ‘La Libre Iniciativa’ (LI) (o ‘Periódico Comunista Anárquico’). La LI es el periódico de esta tendencia en Rosario, aparece entre 1895 y 1896, afín a ‘El Perseguido’ de Buenos Aires.Tiene carácter fuertemente faccional, contra los anarquistas organizadores, como el anarquista de Luján John Creaghe, a los que llaman despectivamente moralistas u orgamaníacos (como Enrico Malatesta era calificado en Bs. As.). Defienden la abolición de toda autoridad, de la propiedad individual, proclamando la propiedad común de todas las riquezas naturales o producidas por el ser humano. Su método: la propaganda por los hechos.[iii]Principio 149 ‘de cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad’ [iv]Rechazan cualquier forma de organización que no fuera por libre afinidad: la organización permanente creaba la autoridad y la burocracia.Los comunistas anárquicos se organizaban en grupos completamente libres 150, principio que los hacía efímeros y sus periódicos muchas veces no superaban el número único.Existía un fuerte individualismo. La armonía en las relaciones sociales dependía de la libertad individual y del bienestar del individuo, sin autoridades ni gobierno de ninguna clase. Esto requería de una revolución y de una fuerza que se opusiera a la fuerza de la burguesía y del Estado. Cortar cabezas o fusilar eran métodos que había usado la burguesía; ahora se usarían en su contra. Rechazando toda organización, la participación en la preparación de la revolución debía ser individual. Es vital en la estrategia insurreccional anarquista el asalto a los centros de distribución del consumo 152. No obstante el punto central era la propaganda por los hechos: terrorismo, magnicidios, el sacrificio individual, convirtiendo en mártires a sus ejecutores.Ataque a los socialistas y a todos los ‘politicantes’ 152 ¿Cómo pasar de las acciones individuales aisladas, al accionar de masas que presuponía la insurrección revolucionaria?. Los anarquistas individualistas, para Falcón, lo daban por sentado en el concepto de espontaneidad, que aparecía como la suma inorgánica, no planificada, de las voluntades individuales que al congregarse alrededor de un punto convocante, constituirían la fuerza del proletariado[v]. Concientización pag 153La apología del sacrificio individual conlleva una cuota importante de elitismo tutelar, el cual tiñe de un fuerte pedagogismo la propaganda anarquista, incluida la de los hechos. Se trataba de contribuir a hacer conciente lo inconciente, cuyo único soporte era lo instintivo. Adquirida la conciencia, la tarea era luchar para iluminar a la humanidad entera y para que el pueblo comprenda. Sociedades obreras pag 154Otro elemento de disidencia significativa con los anarquistas organizadores y los socialistas era el de las sociedades de resistencia, para combatir al capital por las ‘inútiles vías legales’. Nada se había logrado por ese camino. Sólo se aceptaba la libre afinidad, que garantizaba la armonía para trabajar en colectividades. Además, los obreros sólo debían emplear la violencia como medio de lucha para llegar a un necesario cataclismo regenerador. Nada de peticiones degradantes de jornadas de ocho horas, de aumentos, sino la revolución social. Religión pag 155Crítica antirreligiosa y sobre todo anticlerical. Atentados pag 155En Argentina los atentados de los anarco-individualistas fueron sólo episódicos, aunque algunos alcanzaron gran repercusión: “En Rosario el primero fue durante la huelga general virtual de 1896; los anarquistas hicieron estallar un explosivo en la panadería La Plata. En diciembre de 1904 se produjo un atentado contra un tren que se dirigía a Tucumán y en ese y años sucesivos de la primera década del siglo XX hubo varios contra panaderías, a raíz de conflictos gremiales del rubro. Lógicamente, excepciones eran los actos violentos que se realizaban durante las huelgas generales con el fin de intimidar a los rompehuelgas o intensificar el clima de agitación[vi]. (Falcón, pág. 155-156)   Los anarquistas organizadores pag 156

Los anarquistas organizadores tampoco tenían homogeneidad. Diversos periódicos, aunque no simultáneos, mostraban discrepancias.

 Periódico en Buenos Aires: Periódicos rosarinos: ‘La Nueva Humanidad’ (LNH)(subtitulado ‘Periódico sociológico’) (1899), ‘Solidaridad’ o ‘Periódico Obrero’ (sindicalismo anarquista) (1902-1903), ‘La Rebelión’ (1913) (corriente neoindividualista[vii].  La Nueva Humanidad (Periódico sociológico) tiene en común con los individualistas la idea de concientizar. Pero los debates no debían restringirse a círculos de intelectuales o militantes avezados, sino que debía dirigirse al gran público, en un tono accesible a los inconcientes, con una función eminentemente pedagógica: ‘convencer a los que no están convencidos, de enseñar a los que no saben o saben menos que nosotros’ ‘Nuestro periódico será, pues, para la sociología libertaria, lo que los tratados elementales o los libros de vulgarización son para los tratados técnicos de los diferentes ramos del saber humano.’ 157En los órganos de prensa anarquistas y masónicos[viii] de la primera década del siglo XX hay una firma que se reitera, de ‘E.S. Sincero’. El autor esboza su concepción del poder revolucionario a propósito de la Comuna de París. En el discurso de los anarquistas de la Nueva Humanidad hay evidencias de un vocabulario influido por el higienismo social del médico Emilio Arana, que pensaba que una ciudad sana sólo era posible en la anarquía y abogaba por la extirpación de los males …. 158 También el periódico muestra influencias positivistas y cientificistas, sea en su variante de biologismo social o de juridicismo criminalístico. La violencia era inevitable… deberá correr mucha sangre para que triunfe la revolución social 159El periódico está centrado sobre todo en los principios sociológicos del anarquismo. Atacaba a los recientes círculos de obreros católicos. Periódico “Solidaridad” (Periódico obrero) con éste nos encontramos en el corazón del anarquismo organizador, que reivindicaba la lucha sindical. Ya se hablaba de clase obrera, no solamente de proletarios u obreros. Propone los gremios de oficio, para buscar mejorar su situación. Era un camino económico basado en las huelgas. Pero no hablaba de lucha de clases sino de lucha entre opresores y oprimidos.Periódico ‘La Rebelión’ (corriente neoindividualista).(Falcón 164) Publica un ideario anarquista basado en la refutación de las religiones, el trabajo creador, gobierno, política, leyes e idea de patria.Ninguno de los tres periódicos organizadores se refería a la ‘propaganda por los hechos’ como sí lo hacía la Libre Iniciativa, aunque colocaba a los terroristas en papel de víctimas y responsabilizaba a la represión de las ideas como causa de los atentados.Sin negar que su discurso apelara esencialmente a los trabajadores, el mensaje pretendía ser universal y no clasista. Coincide con Suriano en ’su interesante división que hace entre doctrinarios puros e intelectuales heterodoxos” (Suriano pág. 76)La acción directa (AD) era un principio fundamental común a ambas corrientes (aunque no lo fuera la propaganda por los hechos). Se opone a la acción indirecta o política (Alejandra Montserrat) (Falcón, pág 164)La acción directa era ejercida por el pueblo, sin representaciones, por vía extra-política. La AD tenía, como medios de expresión, los atentados individuales, el sabotaje, las huelgas, las acciones callejeras masivas, la propaganda mano en mano de hojas volantes, etc. [ix]Derivados del concepto de acción directa son los que Falcón denomina antipoliticismo y antiestatismo, comunes a las dos corrientes del anarquismo. El rechazo a la acción política más que ser apolítico es contra la política, para facilitar el pleno imperio de la acción directa. El segundo rechaza cualquier relación con el Estado que no sea la confrontación. Antipoliticismo y antiestatismo fueron compartidos por anarquistas y sindicalistas revolucionarios. Sin embargo los SR, menteniendo su antipoliticismo luego flexibilizaron el antiestatismo, hasta llegar a colaboraciones desembozadas con el Estado. Presupuestos teóricos de la propaganda anarquista:Previamente a la ejecución de cualquier acción destinada a socavar las bases del poder o de las estructuras sociales, era necesaria una toma de conciencia, un proceso de transformación de las ideas, en síntesis, una revolución cultural  que trastocara la personalidad y los sentimientos de los hombres en su conjunto y, al mismo tiempo, allanara el camino hacia la revolución social.



[1] BOTANA, N “El arco republicano del Primer Centenario: regeneracionistas y reformistas …”



[i] Regeneracionismo. Movimiento intelectual (S. XIX y XX) que medita objetiva y científicamente sobre las causas de la decadencia de España como nación  (Ver glosario).
[ii] Puede resultar confuso que Falcón identifique a los individualistas como ‘comunistas anárquicos’. De esta manera no le está haciendo lugar a los individualistas liberales, a los llamados spencerianos (Nota JCP).
[iii] La propaganda por los hechos (frecuentemente usado en singular) era un método exclusivo de los antiorganizadores, no usada por los organizadores, quienes sí aceptaban la ‘acción directa’ (ver más abajo). Pero no se explican claramente las diferencias. Implícitamente queda la idea de que la propaganda por el hecho era violenta, pero algunos de los métodos de la acción directa también lo eran.
[iv] Estos principios cambian por una preposición según los autores y al no estar bien la puntuación y las comillas en el texto original, resultan confusos. Aquí se ha corregido este problema según mi criterio (JCP).
[v] ¿No debe verse una similitud con las teorías liberales del mercado, que luego serían sintetizadas por Popper, en el sentido de que la búsqueda individual termina provocando un efecto sobre el conjunto? (JCP)
[vi] En los movimientos de protesta callejeros de la actualidad parecería que se han adoptado algunos de los procedimientos intimidatorios de los anarquistas de aquella época: bombas de estruendo, manifestaciones ruidosas, etc., si bien se hacen con la intención de peticionar mejoras en las condiciones de trabajo, ajenas a las tácticas anarco-individualistas. (JCP)
[vii] Falcón está nombrando periódicos de tres diferentes tendencias dentro de los organizadores. Queda implícito que el primero (LNH) era el más representativo del grupo y a él le dedica mucho espacio. (JCP)
[viii] Existen artículos que dan cuenta de esta relación entre anarquistas y masonería, señalándose que el mismo Bakunin tenía un alto rango en la logia; en España se dice de Ferrer i Guardia y de Anselmo Lorenzo, entre otros. (JCP). Se citan también diferencias importantes, como la estructura jerárquica, la posición frente a la educación pública, etc. Ver http://www.cnt.es/fal/Bicel14/20.htm y http://rayuela.uc3m.es/~nogales/MAS/MAStext08.html 

[ix] Acción Directa. Algunos de estos medios de expresión no se diferencian de la ‘propaganda por los hechos’, como ya se dijo. En Francia existió un grupo armado Action directe que practicó la guerrilla urbana y realizó una serie de atentados y asesinatos durante los años 80’. Según wikipedia el concepto de acción directa es más amplio, mientras la ‘propaganda por el hecho’ es sólo una de las formas que aquélla puede adoptar. 

09/02/2007 GMT 9

Suriano introducción (2)

anarquismo @ 02:58

SURIANO, Juan (2004): Introducción, en: Anarquistas. Cultura y política libertaria en Buenos Aires 1890-1910, Bs.As.: Manantial, pp 15-32 (resumen J.C. Paradiso para uso de la cátedra) Parte 2: pp 22-26

Como ha ocurrido con cualquiera de las versiones canónicas de la historia argentina desde Mitre en adelante, es notable la perdurabilidad de algunos supuestos básicos presentes en los militantes, que siguieron formando parte del ‘sentido común historiográfico’ sin la corroboración empírica adecuada. Una aseveración, proveniente genéricamente del marxismo adjudica al anarquismo un escaso bagaje teórico como un carácter arcaico e irreflexivo que, consecuentemente, le otorgaría preeminencia en aquellas sociedades más atrasadas económicamente, mientras que los socialistas habrían influido en la sociedades industrializadas.23 José Ingenieros suscribía esto. En esta línea, Lallemant creía que los italianos y españoles podían ser captados más fácilmente por el anarquismo mientras los alemanes por el socialismo.
El mismo Hobsbawm arrastra los problemas de la interpretación marxista, basados en las críticas de Marx y Engels a Proudhon y Bakunin, negando sus aportes teóricos. Sin embargo, reconoce haber puntualizado su carácter autoritario y centralista de la dictadura del proletariado. La característica dominante del anarquismo habría sido una fuerte carga emotiva, casi irracional y no intelectual. Rasgos todos que exaltaron el idealismo, el heroísmo, el espíritu de sacrificio y la entrega a la subversión de los valores capitalistas.
Así se construyó una versión canónica: mientras el anarquismo influenciaba a los sectores más atrasados (artesanos y campesinos) el marxismo lo hacía con los más avanzados (clase obrera industrial).24
En el caso de Bs As, los socialistas y anarquistas combatían por los mismos espacios laborales contestatarios.
Se ha pretendido establecer cierta continuidad entre las ‘montoneras’ (criollos oprimidos) y el anarquismo o ligar éste con las tendencias insurreccionalistas de la clase obrera o justificar así la ‘justicia revolucionaria’.25
Edgardo Bilsky en su reconstrucción de los congresos de la FORA, considera que en el 5º congreso se habría completado la compenetración del movimiento anarquista y el obrero. Pero, si bien había confluencias. para Suriano es un error plantear la absorción del anarquismo por el movimiento obrero. El discurso del anarquismo interpelaba a los trabajadores, pero era emitido no por éstos sino por una vanguardia que apuntaba a guiarlos y transformarlos.
Dentro del marco de multiplicidad de tendencias inherente al movimiento anarquista, se constituyó un polo de poder en torno a periódicos como LA PROTESTA, en círculos culturales y en algunos gremios obreros.
”Este sector, que he denominado ‘doctrinario puro’ a los efectos de diferenciarlo de las posturas sindicalistas o anarcosindicalistas, oriento su política hacia la concientización popular (no clasista) a través de la educación o instrucción de los trabajadores en torno a los principios del anarquismo”.26

Observar que en este párrafo Suriano identifica a ‘La Protesta’ con los doctrinarios puros. En el siguiente capítulo (pág 35) parece decir que el diario fortalece a los organizadores
 (continúa en parte 3)

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06/02/2007 GMT 9

Suriano: Anarquistas (Introducc 15-22)

anarquismo @ 22:41

SURIANO, Juan (2004): Introducción, en: Anarquistas. Cultura y política libertaria en Buenos Aires 1890-1910, Bs.As.: Manantial, pp 15-32 (selección y resumen J.C. Paradiso para uso en investigación de la cátedra). (1º parte: pp 15-22)

Nota: Este material es sólo un fragmento del contenido del capítulo. No pretende reemplazar al libro, que constituye una excelente referencia para el estudio del anarquismo. Salvo cuando el texto está encomillado el mismo ha sido parafraseado por necesidades de la síntesis.
Los números entre paréntesis corresponden a las páginas del libro original de donde se extrajo el material.

En 1902 el senador Miguel Cané sostenía en el Congreso:
“Las circunstancias son graves: … lo que pasa en este momento en la capital … lo que amenaza suceder en el resto de la República. Este movimiento de huelga, sin duda promovido por agitadores que explotan la buena fe de los gremios trabajadores, tiende a tomar proporciones tan graves …”
La preocupación se relacionaba con las huelgas de 1901 y 1902 y la respuesta gubernamental consistente en el estado de sitio y la Ley de Residencia que el mismo Cané había redactado.
Los anarquistas habían desempeñado un rol importante y a ellos se refería Cané. Habían adquirido importancia desde fines de siglo, dirigiendo la Federación Obrera Argentina (FOA) (FORA desde 1905). Crearon una significativa cantidad de centros y círculos culturales en donde se dictaban conferencias, se interpretaban obras teatrales y se realizaban fiestas; editaron una multitud de periódicos, folletos, libros, etc., impulsaron las escuelas libres y racionales y actuaron en la organización territorial de los habitantes de casas de inquilinato. En las instituciones vinculadas directamente al anarquismo (círculos, prensa, escuelas) se definían las tácticas y estrategias políticas y culturales del movimiento.
El anarquismo fue más importante en aquellas áreas más dinámicas de la economía, como las grandes ciudades del Litoral, dotando a los trabajadores de una red de instituciones gremiales, políticas y culturales. Fue un fenómeno urbano. En Rosario ejercieron ‘enorme influencia’.17
En 1910 empieza la decadencia inexorable. El atractivo que el anarquismo podía ejercer entre los trabajadores fue captado por los sectores reformistas de los grupos gobernantes y actuó a la manera de un primer disparador de la preocupación estatal por la cuestión laboral. El anarquismo así contribuyó involuntariamente a impulsar el reformismo.
La puja entre la incipiente clase obrera con los patrones y el Estado fue muchas veces violenta. El festejo del Centenario puede percibirse, entre otras lecturas, como una batalla simbólica culminante encarada por los grupos dominantes en contra de los sectores políticos más radicalizados.18
El cónsul italiano en Bs.As. sostenía que en esas circunstancias el Partido Socialista no atraía a los trabajadores y prevalecían los ‘instintos de violencia y rebelión’ alimentados por el anarquismo:
“El anarquismo, cuya característica relevante era la acción y no la reflexión, se convirtió en un integrante sustancial de la cultura del conflicto y ocupó precisamente aquellas zonas en donde se hallaban ausentes el Estado u otro tipo de instituciones”.18

El peso alcanzado por los libertarios puede comprenderse si se tiene en cuenta en desarraigo, la explotación y marginación de los trabajadores, quienes contaban sólo con su capacidad de trabajo. La necesidad de un espacio de contención se llenaba, por una parte a través de gremios –para las reinvidicaciones económicas– y por otra parte a través de círculos y centros – para el encuentro y sociabilidad, como espacio de pertenencia y participación donde se perfilaba la acción colectiva. “Allí y en los momentos de conflicto se producía el punto de encuentro entre anarquistas y trabajadores y el discurso de aquellos podía aparecer como creíble para éstos. La aceptación de su proyecto entre los trabajadores era otro problema, pues el anrquismo encontró grandes dificultades para incluirlos de manera orgánica en el entramado de una cultura alternativa debido, centralmente, a las dificultades halladas en la construcción de un sistema eficiente de intercambios cimbólicos con los trabajadores. El anarquismo pretendía educarlos y concientizarlos para arribar a una indefinida emancipación universal, pero se encontraron con miles de oberros dispuestos a seguirlos y a luchar por mejoras que orientaban sus deseos y esfuerzos al ascenso social y al bienestar económico más que a la emancipación”. 19
La policía estimaba el número de anarquistas, en 1902, en 6000 en todo el país. Dos años más tarde se estima que sólo en Capital Federal hay 4.000 activistas.20
Los anarquistas ganaban las calles con sus banderas rojas y estandartes. En 1905 se prohibió el uso de la bandera roja, interpretada como sínbolo de guera y disociación, como parte de la política de exclusión con que el Estado responde a la posición anarquista.
A su vez, al final del período que estudiamos, la formulación de una política integradora por el Estado, la ampliación política y la aparición de tendencias como el sindicalismo que parecía interpretar mejor las necesidades de los trabajadores, comenzará a marcar una ruptura de éstos con el anarquismo.
El anarquismo local presenta un carácter dual que incluye al individualismo como al colectivismo (o comunismo) presentes en Europa. El movimiento anarquista en realidad comprendía un cúmulo de tendencias en un caos doctrinal (individualismo, comunismo, colectivismo, vitalismo). El eje integrador era la negación de la autoridad encarnada por el Estado, lo mismo que ha sido señalado para España.21
En Europa los sectores más individualistas se inclinaron a posturas terroristas, en Argentina los atentados fueron escasos. Los individualistas fueron superados por los organizadores y colectivistas, aunque tuvieron su influencia en diversos frentes – aún el gremial.
Este ‘rostro bifronte’ de los anarquistas permitía, en su momento, ofrecer alternativas que cubrían necesidades individuales (como la inmigración y el ascenso social) y demandas colectivas vinculadas a la sociabilidad (círculos, centros, gremios). No sin conflictos, individualismo y colectivismo confluyeron en un discurso que impugnaba al capitalismo desde una crítica moralista ycuya característica central era la heterodoxia clasista. Interpelaban a los oprimidos (los pobres y desposeídos) sin distinción de clases.
La veta colectivista otorgó impulso a sociedades de resistencia y círculos, mientras que la individualista dio un carácter insurreccionalista y una urgencia revolucionaria basada casi exclusivmente en la agitación y movilización, de modo que la acción directa fue casi un medio y un fin a la vez. Para ello, los anarquistas argentinos utilizaron una retórica combativa, a veces agresiva, y un arsenal simbólico (fiestas, banderas) que pretendía reforzar la construcción de una prouesta alternativa en lo cultural, político e ideológico (círculos, escuelas, prensa) que impugnaba al Estado y al Parlamento.
Estas característica dotaron al anarquismo de un perfil de defensa de los derechos individuales de todos los oprimidos. Pero hacia 1910 comenzaron a producirse mutaciones en el Estado y en la sociedad que se transformaban rápidamente, mientras que el anarquismo mantenía su discurso inalterable, quedando preisioneros de su apego a la acción y el desinterés por las peculiaridades locales.22

 (continúa en parte 2)

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20/01/2007 GMT 9

Clastres: LIBERTAD

anarquismo @ 22:00

LIBERTAD DESVENTURA INNOMBRABLE

Pierre Clastres
(analizando el pensamiento de Etienne La Boete)

En: FERRER, Christian (compilador) (2005): El lenguaje libertario. Antología del pensamiento anarquista contemporáneo. La Plata: Terramar ediciones / Bs.As.: Libros de Anarres. Resumen: Gustavo Castellan.

Afirma que cuando el hombre pierde su libertad, está DESNATURALIZADO, pierde en su suma su “humanidad” : ¿Qué desventuras lo llevaron a esto?

La historia es testigo de ello…La Boete llama “desventura” a la acción del hombre que destruyó la primera sociedad, en el pleno disfrute de su “natural” libertad, que al “renunciar” a ella se vieron inmersos en una verdadera REGRESION y DEGRADACION.

El hombre “desnaturalizado” es un hombre innombrable, en donde la voluntad del mismo esta reemplazada por una verdadera servidumbre y se halla inserto en una sociedad de dominantes y dominados en donde no puede desarrollarse cabalmente en libertad.

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11/01/2007 GMT 9

García Calvo: Estado

anarquismo @ 09:28

¿QUE ES EL ESTADO?

Agustín García Calvo

En: FERRER, Christian (compilador) (2005): El lenguaje libertario. Antología del pensamiento anarquista contemporáneo. La Plata: Terramar ediciones / Bs.As.: Libros de Anarres. Resumen: Gustavo Castellan.

¿Cuándo un Estado es Estado?
¿Qué razones hay que tener para considerar esta figura?

Así, consideraríamos la cuestión de las FRONTERAS, como una mera delimitacion geográfica, que históricamente eran tan vagas y cambiantes en la posesión de la tierra.

También se puede afirmar que es una cuestión de los HOMBRES, como una condición para que exista el Estado es que sea habitado por un elemento humano y cuya existencia objetiva sea un numero estable y registrable.

Esta condición esta ligada a la UNIFICACION DE LA LENGUA, mediante un establecimiento de limites lingüísticos precisos.

La existencia del Estado esta estrechamente vinculado a las ideas de CENTRALIDAD, TOTALIDAD y UNIDAD, rasgos imprescindibles para la existencia efectiva de una LEY que rija la vida de los hombres que habiten su suelo.

La LEY no solo es la letra que ordena y regula ( y disciplina) la vida social y política sino que su desarrollo conforma una BUROCRACIA ESTATAL O TECNOCRACIA, cuyo papeleo administrativo organiza la vida (formal) dentro del Estado.

Otra condición del Estado es la CANTIDAD, ya que la existencia jurídica requiere una gran extensión territorial y una gran cantidad de gente. Allí -sostiene el autor- quedan de manifiesto una de las condiciones esenciales de existencia del Estado: administradores y administrados conforman un rasgo objetivo de su naturaleza.

La ultima condición definidora del Estado es la existencia de una CULTURA, entendida como un elemento constitutivo fundacional e histórico: ella es entendida como un espejo que se mira a si misma en la cual se encuentra a si misma permanentemente.

Finalmente, y dentro de ella (de la cultura) encontramos el corazón de la misma, que es LA IDEOLOGIA, la cual hace que los habitantes obedezcan sus leyes, íntimamente afianzada en su convencimiento y acepten su autoridad.

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Savater: Teoría del simpoder

anarquismo @ 09:23

TEORIA DEL SIMPODER

Fernando Savater

En: FERRER, Christian (compilador) (2005): El lenguaje libertario. Antología del pensamiento anarquista contemporáneo. La Plata: Terramar ediciones / Bs.As.: Libros de Anarres. Resumen: Gustavo Castellan.

Según el autor, es una situación que experimentamos cuando sufrimos una impotencia, al ser el individuo presa de un poder que nos maneja como instrumentos suyos.

Allí comprobamos la distancia real que nos separa del poder; y como y de que manera esta “separado” de nosotros. Visualizamos ese vinculo “cuasi” sagrado que se da entre el poder y los que lo sufren. Y es allí donde aparece un elemento vital –constitutivo- que es la FUERZA.
En este contexto, EL SIMPODER es la esperanza de recobrar ese espíritu de fuerza perdido. Otro rasgo notable del poder es la OBEDIENCIA, que convierte al dominado en algo inerte, que funciona sin vivir.

Es de destacar la diferencia que existe entre DOMINIO y PODER, ya que este basa su esencia en la fuerza y en la coacción, en suma una relación de sumisión. En cambio el dominio implica un concepto mas simbólico: por ej. El dominio “creador” del artista sobre su obra de arte.

El simpoder renuncia a la herramienta mas acreditada, la que sirve para todo (desde el punto de vista del poder) que es la muerte. Se abre en cambio a la fuerza, a lo intimo…no es identico a la fuerza: aspira a ser una actitud que propicie la aparicion de la fuerza, creando condiciones negativas ideales para la libre proliferación de la fuerza: limpia de obstáculos el camino.
Así, su objetivo final es extender el dominio basado en la fuerza (no el poder) a todos los campos de juego posibles de la vida comunitaria. Sostiene el autor que, frente a tantas teorías completas, cerradas, el simpoder no ofrece mas que un conjunto de dudas razonables, una articulación de vacilaciones, un descrecimiento activo.

Esta particular teoría tiene por objeto tratar de conceptuar el marco teórico del anarquismo, como tratando de investigar y desentrañar el verdadero estado mental y de espíritu del individuo que sostiene tales ideas.

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